Reseña | La confesión

"La confesión". Función del domingo 16 de diciembre de 2018. Sala La Fundición.

Síntesis Proucciones & Hiperbólicas Producciones 

Dirección: Javier Ossorio.

Texto: Antonio H. Centeno.

Interpretación: Asunción Sanz, David Montero y Ángela Olivencia.

Locutor: Isidro de la Huerta.

Iluminación: Diego Cousido.

Edición sonora: Santiago Recio.

Escenografía: Inés Hengst.

Vestuario: Isabel Arias.

Fotografía y diseño gráfico: Pablo Bravo- Ferrer.

Producción: Rafael Herrera.


La selección acaba de ganar el Mundial de Fútbol y los aficionados se lanzan a la calle a festejarlo. En lo que dura un partido de fútbol, noventa minutos, arranca una cabalgata para que los jugadores celebren con sus seguidores el éxito. Lo que apunta a fiesta y jolgorio puede convertirse en tragedia. Susana es detenida, se piensa que puede estar colaborando con una célula terrorista que pretende atentar en el evento. La comisaria Manuela Ibáñez y el inspector Roberto Espinosa, especialista en grupos terroristas, tienen un tiempo limitado para conseguir la confesión y frenar la catástrofe.

El juego entre 'poli bueno y poli malo' durante los careos convierten el thriller policial escrito por Antonio H. Centeno en un cúmulo de escenas cinematográficas que pasean por el imaginario del respetable. La situación es, por desgracia, familiar. La idea surge, según palabras del Javier Ossorio, por una noticia vista en televisión. Ossorio lleva a escena esta pieza de teatro político, teatro de testimonio lento y cargado de información. Se hace más atractivo cuando la acción manda entre tantas rencillas del pasado.

Ver a Ángela Olivencia en escena siempre es una buena noticia. Da oxígeno y frescura. Sorprende gratamente David Montero con un personaje sin escrúpulos capaz de lo que sea para conseguir la confesión definitiva. Asunción Sanz completa el trío actoral del montaje. Personajes con aristas, con pasados turbios que hacen que este caso sea, en el fondo, un asunto personal.

Una mesa triangular, que puede reflejar la lucha entre los tres personajes de la obra, recrea la sala de interrogatorio. Si bien es cierto que hay verosimilitud, se le podría haber sacado un mayor partido. Estamos ante una propuesta compleja y valiente, manida en el cine pero poco vista en el teatro. Aun así, y a pesar de momentos más artificiosos, La Confesión se sostiene. Entre otras cosas, porque atañe un tema candente que preocupa.

No obstante, no sólo de terrorismo se nutre el montaje. Durante la hora y pico de obra se ponen en la mesa otros temas como la importancia del fútbol -pan y circo-, el sistema patriarcal e incluso sugiere el tema de la pederastia en el clero. En definitiva, un montaje de actualidad que hace que el espectador se haga preguntas, sobre todo, del papel que jugamos en la sociedad como individuos y cómo afecta en nuestro comportamiento las actitudes que tomamos para sobrevivir en este mundo de prisas, superficialidad y miedo. 

Fran Garcón.