RESEÑA | ZENIT

ZENIT. Función jueves 20 de octubre. Teatro Lope de Vega.
"Mi petaca ha sido el único antídoto. ¡Ahora tengo claro que no ganaré el Pulitzer!". "Zenit"

Dramaturgia: Ramón Fontserè y Martina Cabanas.
Dirección: Ramón Fontserè.
Espacio escénico: Martina Cabanas.
Ayudante de dirección: Martina Cabanas.
Dirección: Ramón Fontseré.
Elenco de actores: Ramón Fontseré, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xevi Vila, Julián Ortega y Juan Pablo Mazorra.
Compañía: Els Joglars.

Si el hecho de que Els Joglars pise Sevilla ya es un gran acontecimiento, que lo haga para llevar a cabo el estreno absoluto de su última producción lo convierte en una cita obligada para cualquier amante del teatro. Y es que hasta el domingo tendremos en el Teatro Lope de Vega a una de las compañías con más prestigio y trayectoria del teatro independiente nacional, y por qué no decirlo, de toda Europa.

Els Joglars nos presentó anoche "ZENIT", una sátira sobre los medios de comunicación y sobre cómo el periodismo ha evolucionado desde la necesidad de transmitir información veraz hasta el puro entretenimiento. Todo ello bajo un lenguaje popular mediante el que explican una realidad que no es para nada sencilla.

"ZENIT" no es más ni menos que un medio de comunicación. Y es a través del día a día de sus empleados y su política de trabajo, que vamos conociendo la triste realidad del proyecto. Con Ramón Fontserè en el papel de periodista veterano de la vieja escuela, nos representan la parte íntegra de la profesión. La que está llena de rigor, la que quiere informar y no manipular, la que siente entusiasmo por desgranar e investigar cada dato que luego compondrá la información a publicar. Por otro lado, con el resto del elenco de actores, damos con la parte del periodismo basura, en la que predomina el objetivo del entretenimiento y el morbo. Donde contrastar la información es cosa del pasado y la veracidad un valor olvidado.

Algo que empezó con una pluma de cuervo o con un cincel fue evolucionando hasta convertirse en una máquina de poder y dinero. Y así nos lo muestran al comienzo de la obra. Desde el primate que se apoyaba en pies y manos para moverse, pasando por la creación de la imprenta, la revolución francesa, la llegada de Hitler al poder y finalmente llegando hasta nuestros días. La comunicación y los medios por los que esta fue pasando se han ido desvirtuando y llegando a un momento de puro periodismo sanguinario, que utiliza números de muertos y posibles casos de acoso para seguir ganando lectores.

Es una genialidad, típicamente de Els Joglars, el primer cuadro dónde, de una manera sencilla y delicada y sin pronunciar ni una sola palabra, nos repasan esa evolución de la historia de la información. Y es al llegar a la actualidad, a la redacción de ZENIT, cuando empieza de verdad la historia, dónde entra la acción y se despliega el sarcasmo y la sátira característica de esta compañía.

Con una puesta en escena aparentemente inmóvil y demasiado aparatosa, se desarrolla toda una coreografía de acciones donde el ritmo y la plasticidad se hacen patentes desde el primer minuto. Poco a poco, la estructura que hace de anfitriona en la escena se va convirtiendo en mil y un espacios que hasta el final de la obra no dejará de darnos una nueva cara. Por supuesto, los diferentes espacios no son fruto de mover, quitar y poner elementos, sino de un juego escénico que nos brindan los 6 actores alrededor de la estructura que cobró vida y fue empequeñeciendo y dándole protagonismo a los actores conforme iba transcurriendo la historia. Durante más de hora y cuarenta minutos que dura la obra tenemos a un Ramón Fontserè increíble, formidable, dando la pausa y el ritmo contrario al de los otros personajes, con la difícil tarea de no contagiarse. Bajo el papel del viejo periodista nos da una lección de moral y principios, llegando en algunos momentos, en medio de tanto sarcasmo, a conmover son su espíritu intransigente, el de aquel que se niega a resignarse a esta época de periodismo basura. El resto del elenco, a otro ritmo mucho más frenético que el personaje de Fontserè, nos muestra la frescura y la vitalidad de esta compañía que ha sabido renovarse continuamente. Capaces de comunicarnos con un teatro menos textual y más gestual. Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xevi Vilà, Julián Ortega y Juan Pablo Mazorra nos regalan unas interpretaciones geniales que hicieron que el público no dejase de disfrutar ni un momento.

Y no se equivoquen, ZENIT no es una obra que critica la tan necesaria profesión del periodismo. todo lo contrario. La ensalza, la venera y por ello arremete contra todo aquel que la desvirtúa y la utiliza como un negocio y no como una herramienta. Y de paso apela a la responsabilidad del lector, a ser crítico y no tragarse sin masticar todo lo que le entra por el ojo.

Els Joglars lo volvió a hacer. Nos regaló un proyecto completo, lleno de trabajo, sarcasmo y amor.

Alberto Mejias.