RESEÑA | TRES COSAS

"Tres cosas". Función viernes 2 de febrero de 2018. Sala Cero Teatro.

Dirección: José Pascual.

Intérpretes: Candela Fernández, Elías Sevillano.

Texto: Scott Organ.

Versión: Bernabé Rico.

Dirección de arte y vestuario: Pier Paolo Álvaro.

Música: Luis Delgado.

Espacio Escénico: Roger Portal.

Fotografía: Luis Castilla.

Diseño de Luces: Carmen Mori.

Producción: Producciones Sala Cero Teatro.

Como es habitual en Sala Cero, las propuestas que gustan al público repiten en su programación. Y no tardó mucho en volver al cartel esta propuesta de Producciones Sala Cero bajo la dirección de José Pascual que se estrenó hace apenas unos meses, octubre de 2017, y que parece que cautivó a los espectadores.

Con Elías Sevillano y Candela Fernández sobre la escena, este texto de Scott Organ versionado por Bernabé Rico intenta darle algo de sentido a las complejas relaciones de pareja.

Al final las relaciones, con amor o sin él, no son más que una proyección de nuestras propias experiencias y sobre todo expectativas. Las nuestras y las que tenemos puestas en la otra persona. Y es esto último lo que parece marcar mucho a los personajes de "Tres cosas". Unas expectativas llenas de incertidumbre ante otra nueva relación.

Quizás lo interesante de la propuesta es el perfil de estos protagonistas que no se simplifican con los típicos clichés de una comedia romántica. Los protagonistas se enfrentan a una nueva relación con la carga emocional de toda una vida. Donde el miedo a volver a equivocarse y sufrir parece ser la barrera más grande entre ellos.

El público comienza a vivir esta historia desde el encuentro de dos individuos tras una noche en la que parecieron conocerse y conectar. A partir de aquí, Candela Fernández y Elías Sevillano llevan a sus personajes a casi un desnudo personal. En mayor o menos medida, cada personaje va mostrando esas expectativas en forma de exabrupto o declaración. Lo que lleva la historia a diferentes ritmos de comicidad. Aunque bien es cierto que no destacaría al espectáculo por "cómico", a pesar de mostrar ambos actores una gran capacidad para ello, sino más bien el gran trabajo interpretativo para mantener un ritmo constante lleno de matices ante un texto donde el diálogo se sobre pone a la acción.

Quizás lo que cautiva a la sala es el simple hecho de seguir conociendo a estos personajes que tan bien se han descrito. Y que llegan a conectar tan bien con el público.

Porque en esta historia lo más importante de esas "tres cosas" no es la última, sino la primera.

Una propuesta muy humana, con unos personajes que enamoran y llevan al espectador a un ritmo del que no quiere descansar.


Alberto Mejias.