Reseña | Rojo

"Rojo". Función del viernes 11 de enero de 2019. Teatro Lope de Vega.

Dirección: Juan Echanove.
Autor: John Logan.
Traducción: José Luis Collado.
Reparto: Juan Echanove y Ricardo Gómez.
Diseño de escenografía: Alejandro Andújar y Gerardo Vera.
Diseño de Iluminación: Juan Gómez-Cornejo (A.A.I.).
Diseño de vestuario: Alejandro Andújar.
Producción: Mikel Gómez de Segura y Zuriñe Santamaría.

"Somos una nación de idiotas sonrientes, viviendo bajo la tiranía del 'bien'. ¿Cómo estás? Bien. ¿Qué tal te ha ido el día? Bien. ¿Cómo te encuentras? Bien. ¿Qué te ha parecido el cuadro? Bien. ¿Te apetece cenar? Bien... Pues déjame que te diga, ¡no todo está bien! ¡¿Cómo estás?! ¡¿Qué tal te ha ido el día?! ¡¿Cómo te encuentras?! Indeciso. Inseguro. Preocupado. Enfermo. Condenado. No estoy bien. No estamos bien. Estamos de cualquier manera menos bien".


¿Qué ves? Le pregunta el viejo artista a su pupilo al sentirlo entrar en el taller. ¿Cuándo se sabe que el cuadro está acabado? Le pregunta el joven aprendiz al genio atormentado. Rojo cuenta la historia del pintor Mark Rothko, uno de los grandes representantes del expresionismo abstracto. En un momento de su carrera recibe la suculenta oferta de pintar una serie de murales para decorar el lujoso restaurante Four Seasons de Nueva York. Un punto de partida que hace tambalear los cimientos del artista. Ken, su incipiente ayudante, será cómplice, acicate y rémora de las decisiones de Rothko.

El montaje viene precedido de su rotundo éxito al otro lado del charco tras cosechar seis premios Tony (mejor obra, coreografía, dirección, puesta en escena, iluminación y sonido). El texto de John Logan (Gladiator, El aviador, etc.) sitúa al artista ante uno de los retos profesionales más importantes y, a su vez, en el gran dilema ético que supone venderse. Además la obra hace hincapié en temas tan variados como los procesos artísticos, la situación de la sociedad 'feliz y edulcorada' o el enfrentamiento generacional. Tras dejar en la cuneta al cubismo, el expresionismo abstracto debe dejar paso a un nuevo movimiento: el Pop Art. Con su poética, filosofía y acción, el texto engancha desde el primer cuadro hasta el final, iniciando un viaje de la mano de los personajes del que es difícil soltarse.

La escenografía fija marca el camino, sólo mutada por los cambios de lienzos entre escenas. Tal vez algo lentos. Fija y estática como el pensamiento de un viejo cascarrabias, megalómano y soberbio que encontrará en la mirada pueril de su ayudante una nueva manera de ver la vida. El expresionismo abstracto no es homogéneo, hay dos clases de pintura dentro de él: por un lado gestual, cuyo máximo representante es Jackson Pollock; por otro lado, una segunda más calmada, centrada en el color. Su máximo ejemplo es el propio Rothko, que recibió el encargo para el restaurante por delante de su gran rival. Una premisa en la carrera de Rothko, que adquiere de su admirado Caravaggio, es que la luminosidad surja de la propia obra. De ahí que en el montaje adquiera un gran protagonismo.

En este viaje en el que la música se convierte en indispensable, Echanove dota al pintor de un lado humano. Mientras suenan Schubert o Mozart, el director y actor compone al personaje de manera soberbia, verosímil y profunda. Provoca que el espectador fluctúe por un sinfín de emociones, lo hace pasar del llanto a la risa, consigue que a ratos lo compadezcan y lo desprecien casi al mismo tiempo. Ricardo Gómez está a la altura. Es joven pero se palpa un gran amor y respeto por el oficio. Lleva años aprendiendo de los mejores y se nota. Juntos forman un tándem atractivo.

La inolvidable y lúdica escena en la que ambos recubren el lienzo de color al ritmo de la música es tan mágica y atrayente que uno, agarrado a su butaca, sueña con escapar y unirse al juego desenfrenado y lucido que ambos actores representan sobre las tablas. Uno sale emocionado al ver el teatro lleno y en pie. Uno sale emocionado al saber que ya sabe o, al menos, intuye cuando se ha acabado un cuadro. ¿Cuándo? Cuando hay tragedia en cada pincelada.

Fran Garcón.