RESEÑA | ORGULLO S.O.S

Orgullo SOS. Función miércoles 8 de noviembre 2017. Sala Cero Teatro (Sevilla).

Actor: Avelino Piedad.

Dirección y texto: Daniel Blanco y Miguel Angel Parra.

Fotografía y diseño gráfico: Javier Caro.

Escenografía: Antonio Bonilla y Laura Bruna.

Iluminación y sonido: Pablo Gil.

"Un teléfono para salvarnos a tod@s".

Y de pronto, así, a los pocos segundos de iluminarse la escena, el espectador, sin saber cómo ni por qué se está riendo de una realidad que no conoce, que ni siquiera podía imaginar. Y lo que es más purificador, está disfrutando dentro de una atmósfera que él pensaba que no le correspondía. Porque aunque nos pongamos la bandera del respeto y la tolerancia hacia el colectivo gay, y hablemos de que la normalidad es la que reina en nuestras relaciones sociales con este tema, cuando Rey empieza a mostrarse tal y como es y comienza ironizar sobre él mismo y todo el movimiento gay, lo que está haciendo es dar al espectador una bofetada de realidad.

Orgullo SOS llegaba a Sala Cero después de su gran éxito dentro de la I Muestra de Teatro con Orgullo celebrada en la ciudad de Sevilla hace unos meses. Esta propuesta dio la sorpresa en este encuentro, muestra de ello fue el Premio Nazario a mejor actor que se llevó Avelino Piedad por su gran interpretación. Ahora vuelven para iniciar una gira que pasará por Málaga, Madrid y de nuevo Sevilla antes de terminar este 2017.

Rey, es un cincuentón que parece querer recuperar parte de su tiempo perdido ayudando a todos aquellos que lo necesiten. Después de muchos años cuidando de su madre enferma en el pueblo, vuelve a la ciudad y decide montar una ONG para el colectivo LGTBIQ, aunque a él estas siglas parezcan atragantárseles cada vez que lo intenta decir. Bajo una escena muy sencilla, pero acogedora, sobre todo para Rey, se desarrolla durante hora y veinte una frenética tarde de trabajo al teléfono con una lista de personajes que intenta reflejar una gran variedad de clichés que el espectador sabe identificar rápidamente y con cierta familiaridad. Desde la madre que parece no querer comprender la posible homosexualidad de su hijo, al hombre, casado y con hijos que parece haber encontrado algo más que un amigo en su compañero de trabajo.

La obra es solo eso, un actor, un teléfono, y una lista de personajes de lo más variopintos y curiosos que según lo que Rey nos narra, están al otro lado del teléfono. Y Avelino piedad, el joven caracterizado de señor mayor, no necesita más. Su interpretación se disfruta, es natural, es fresco y completa una función brillante. Consigue tener al público conectado en todo momento y su capacidad para levantar la risa se hace patente con cada detalle que el suelta a modo de chascarrillo o mueca.

Pero, como se comenta antes, esa risa tiene algo más detrás, el espectador parece reírse pero al mismo tiempo estar contenido por la historia que ocurre ante sus ojos. Durante el desarrollo de la obra son varios los momentos en los que el silencio encoge al público, como si algo fuese a ocurrir. Hasta que ocurre. La comedia para, llega un silencio y nos encontramos con un giro en la historia que parecía querer llegar. Unos minutos en los que la historia cobra todo el sentido y Rey parece ser más humano de lo que ya era. Y no, los autores de este texto, Daniel Blanco y Miguel Ángel Parra, no han recurrido al dramatismo para llevar su mensaje. Ese momento dura y tiene el mismo efecto que uno de los lingotazos que se pega Rey entre llamada y llamada, trago rápido de alcohol que deja una quemazón en la garganta. Y es que Avelino crea un personaje sobre la escena con el que se ríe y se llora, y al que es imposible no querer.

Daniel y Miguel Ángel han conseguido un proyecto de los que ponen los dientes largos. Una obra tremendamente cómica, crítica y pedagógica. Que sirve de homenaje para una generación que tanto sufrió y que al mismo tiempo le da un toque de atención a aquella que nada de eso vivió y quizás olvida de donde vienen y hacía donde tiene que ir.

Reseña: Alberto Mejias

Fotografía: Javier Caró