Reseña | Oblivion o cisnes que se reflejan como elefantes

Oblivion o cisnes que se reflejan como elefantes. Función del sábado 3 de noviembre. TNT Atalaya (XI MITIN)

Dirección, dramaturgia y espacio escénico: Ricardo Campelo

Interpretación: Ruth González, Susana Sanabria y Ricardo Campelo

Ayudante de dirección: Eva Chiloeches

Iluminación: Luiggi Falcone

"¿Nunca has estado tan dolorido, tan cansado, que has deseado intensamente dejar de pensar, dormir o incluso morir?"


Oblivion es soledad, olvido, muerte. Oblivion es crueldad, belleza, realidad. Oblivion es una pieza que respira a flor de piel, incómoda pero necesaria. Equilibra con acierto la denuncia, la queja y la crítica con no olvidar lo que debe ofrecer al público: Oblivion no se queda en la queja personal, sino que es un espectáculo que bebe a grandes sorbos del teatro, la lírica o la performance, reforzando así el crudo mensaje que encierra. Con la música en vivo del teclado de Susana Sanabria, la cámara portada por el director Ricardo Campelo, que sigue a las actrices y transmite en tiempo real lo que ocurre en escena en una pantalla al fondo, la impresionante y emotiva voz de Ruth González y pocos elementos más, el equipo de Teatro Xtremo consigue un espectáculo redondo y perfectamente equilibrado. No hay que olvidar la iluminación que sin duda hace que la atmósfera de la obra se recrudezca, jugando con la luz y las sombras sin que prácticamente reparemos en ello

Teatro Xtremo es uno de esos grupos que se han mantenido fieles a hacer lo que sienten en el escenario. Lo que vemos es reflejo de eso: un trabajo desde la honestidad y la humildad, un trabajo en equipo. Valores que resumen lo que debería ser la labor creativa de una compañía de teatro.

Con las primeras notas del piano, antes de que aborden la escena el resto de intérpretes, de espaldas al patio de butacas y con la luz de contra, vislumbramos la sombra de Susana Sanabria que consigue atrapar nuestra atención y hacer de cada tecla que acaricia, una flecha certera cargada de una emoción contenida que, sin duda, predispone a lo que acontecerá inmediatamente en escena. Hacen entrada el resto de actores, fundiéndose los tres en una medida coreografía de textos, músicas, cantos y emociones extremas. Todo potenciado y magnificado, como si de un reality se tratase, por las imágenes que se van reflejando en la pantalla que ocupa todo el fondo del teatro. La del director y cámara termina asumiéndose de forma natural, como una coreografía creativa más que completa las de sus compañeras. Por momentos, esta forma paralela de ver la escena y la interpretación de las actrices, nos traslada a un terreno que a veces causa estupor y otras genera una extraña agitación: es imposible apartar la mirada. Consiguen crear minutos de verdadera magia teatral.

¿Pero de qué habla Oblivion? En palabras del propio Campelo: "...es una investigación en torno a la lírica, el teatro y la performance que habla del sueño, el olvido y la muerte". Con unos textos bien construidos y muy directos, plantean una crítica profunda y doliente sobre todo lo que rodea al mundo artístico. En este caso visto desde el punto de vista de la lírica y la música, pero que perfectamente puede trasladarse al teatro, la danza e incluso, anecdóticamente, otras disciplinas fuera del gremio. Estos textos, independientes entre sí, se articulan y adquieren sentido a través de la relación que se establece entre las actrices en escena. No es tampoco gratuito que sean dos mujeres las que sustentan este discurso, pues una de las primeras denuncias se refiere claramente al acoso sexual que frecuentemente sufren a cambio de acceder a un trabajo, una realidad denunciada mundialmente en la actualidad. Pero este es solo el pistoletazo de salida para muchos otros temas de gran magnitud y profundidad, aunque tal vez más desconocidos. Como esos momentos en los que se espera una llamada laboral que nunca llega; la soledad del artista, las horas y horas de ensayo y dedicación que nadie ve; el preguntarse para qué, si realmente merece la pena.

" ¿Alguna vez has estado tanto tiempo sólo que nadie ha vuelto a pronunciar tu nombre?" El olvido de los demás y también de uno mismo; la exigencia del artista, lo que necesariamente debe hacer para llegar a algo y cómo eso se confunde con su vida personal. El recurrir a lo que sea para paliar el dolor físico, para aguantar. El sentir a veces ganas de morir.¿Realmente merece la pena?

Las dos actrices nos guían con una verdad soberbia por entre estas situaciones. Una interpretación descarnada, en un equilibrio muy medido con la técnica. Magistrales los momentos donde la soprano entra en acción. En definitiva un espectáculo duro pero hermoso, con momentos en los que la crueldad adquiere el grado de imagen y palabra poéticas. Una denuncia que parece hacernos reflexionar acerca de esta especie de letargo social que vivimos actualmente, esa impuesta felicidad que casi estamos obligados a aceptar y actuar por miedo al rechazo. Pero no todo es bonito en la vida y Teatro Xtremo nos recuerda que la capacidad de queja existe, que es necesaria y muy positiva si precede a la acción. Teatro crítico pegado a la realidad. Ellos dan una lección de honestidad con su queja. Su acción se llama Oblivion o cisnes que se reflejan como elefantes. Recomendada si se la encuentran en cartel. Y premiada por cierto. Ganadora de mejor espectáculo y mejor interpretación en el IX CENIT, premios que Ricardo Iniesta, director de Atalaya, entregó a los integrantes del grupo recién acabada la función, con las emociones del espectáculo aún en nuestra retina.

Raúl G. Figueroa