Reseña | Mi querida Kitty

Asociación Cultural Alcalde Curro Elías
Asociación Cultural Alcalde Curro Elías

"Mi querida Kitty". Función del domingo 11 de noviembre de 2018. Távora Teatro Abierto.

Dramaturgia: Pauline Le Berre.

Dirección: Silvia Beaterio.

Actriz: Pauline Le Berre.

Pianista: Laura Domínguez. 

Escenografía: Factoría Teatral del Infinito y Jesús Noval.

Iluminación: Rebeca Gutiérrez. 

Voces en off: Ibrahim Al Shami J. y  Mario Coello. 

Producción: Factoría Teatral del Infinito. 


"¿Para qué diablos sirve la guerra?"

Ana está tumbada en la cama pensando en sus cosas. Moviéndose y removiéndose encima del colchón. Es una cama pequeña. El público ocupa sus localidades y ella sigue ahí, a lo suyo. En esa época donde florecen las inseguridades, los complejos, los primeros amores, el deseo y la ilusión de las páginas en blanco. En ese tiempo de disimular el acné y descubrir la pasión, Ana Frank se pregunta para qué diablos sirve la guerra. Se repiten los platos en aquella habitación de atrás y el silencio reina la mayor parte del tiempo. No se pueden levantar sospechas.

Factoría Teatral del Infinito presenta Mi querida Kitty, adaptación del diario de Annelies Marie Frank. La niña alemana con ascendencia judía que dejó constancia de los casi dos años y medio que pasó ocultándose de los nazis junto a su familia y cuatro personas más. Fue en Ámsterdam, durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y conducida a distintos campos de concentración. En esta puesta de largo, la compañía hace viajar al espectador a otros mundos que, por suerte, no conocimos. Esperemos no hacerlo nunca. Y lo hace desde la visión inocente de una niña que se abre a la vida con amor y esperanza.

Pauline Le Berre se encarga de la dramaturgia y la interpretación. La actriz francesa consigue transportar al público a esa habitación de atrás desde la calidez, el humor ingenuo y la vitalidad apabullante a pesar del enclaustramiento. La última vez que vi a Pauline encima de las tablas fue en Fando y Lis (Paco Piñero, 2016) y uno se pregunta cómo ha podido pasar tanto tiempo. Son necesarias en escena, tal vez más que nunca, creadoras valientes como ella. Asimismo, Silvia Beaterio se pone al frente del montaje. La actriz, que viene de cosechar éxitos con la Compañía de Teatro Clásico de Sevilla y su Luces de Bohemia, consigue jugar con el espacio para favorecer la digestión del espectáculo. En ningún momento cansa. Lo equilibra, lo carga de significado, lo llena de vida. La misma que irradia Ana Frank durante la pieza.

El tercer puntal lo completa Laura Domínguez y su música a piano en directo. Indispensable. Se nota el trabajo de probatura, ensayo-error, hasta conseguir frescura y ritmo para el espectáculo. Además de cuidar todo tipo de detalles a través de los sonidos que dotan a la propuesta de verosimilitud. No chirrían las intervenciones radiofónicas -que sitúan los acontecimientos- ni las transiciones, que a pesar de su simpleza van acorde del diario que representa. A pesar de que interesan más las emociones y las anécdotas del día a día son inevitables las partes históricas de la obra para situar al espectador.

La escenografía, que oscila entre lo real y lo imaginario, va a favor de lo que se cuenta. Una cama, zapatos y poco más. No hace falta. Es interesante el juego de zapatos y lo bien aprovechada que está la cama a la hora de crear distintos espacios. La iluminación, intimista, también favorece a la historia.

Mi querida Kitty participó en el I Certamen Nacional de Artes Escénicas de Teatros Luchana en Madrid. Además, cuenta con el respaldo de la Fundación Ana Frank, fundada por Otto Frank, su padre y único sobreviviente de la familia tras el paso por los campos de concentración. Sin duda, una apuesta en femenino por contar una historia necesaria, sobre todo, para recordar en lo que no podemos volver a caer. No debería pasar tanto tiempo hasta volver a ver a Pauline Le Berre de nuevo por los escenarios dando voz al diario de Ana Frank.


Fran Garcón.