Reseña | Los muertos de Shakespeare

"Los muertos de Shakespeare". Función viernes 13 de abril. La Fundición Teatro

Dirección: Mané Solano.

Elenco: Susana Villegas y Jorge Iglesias.
Producción: Cía. Un par de narices.

Tras su periplo con "Capulettos", un espectáculo de teatro mínimo de comedia gestual, la compañía Un par de narices se lanza al reto de llevar a cabo su primer espectáculo de sala.

"Capulettos", una versión libre de la mítica escena final de Romeo y Julieta, fue el inicio de este espectáculo que se presentó en La Fundición. Porque, como podemos imaginar por el título, "Los muertos de Shakespeare" viene a ser un compendio, a modo de homenaje, de diferentes muertos que la obra de Shakespeare fue dejando entre sus páginas.

Desde Lady Macbeth a Ofelia, pasando por Desdémona o Romeo y Julia, entre otros. Son los personajes que han utilizado Susana Villegas y Jorge Iglesias, actores del espectáculo, para hacer su particular versión de los trágicos de Shakespeare. Y cuando decimos lo de particular, no es una simple expresión. La compañía asume el gran riesgo de plantear un lenguaje muy marcado e identificativo sobre la escena. Donde, ya sea a través de un autor clásico o bien uno contemporáneo, el riesgo que corren estos dos jóvenes actores es alto a la par que ilusionante.

No se trata solo de dos actores haciendo comedia gestual, que por otro lado no es algo muy habitual de ver en las programaciones de la ciudad, sino el trabajo que proponen sobre las tablas. El compromiso de contar una historia de la manera que nos plantean. Y asumiendo el riesgo desde el principio de su compañía.

En su trabajo hay clown, danza, absurdo, pantomima, incluso un poco de ópera. Como ellos bien describen, "una propuesta arriesgada, flexible, sin filtros, diferente". Y es que si algo consiguen es ese recorrido por buena parte de la obra del autor inglés es un ritmo que no permite al público desconectar. Un compendio de juegos con objetos que parecen nunca agotarse y que hacen pensar en el grandísimo trabajo que hay tras las bambalinas. Tanto el que hacen durante la función, fuera de la mirada del público, como el proceso de creación que ha necesitado esta propuesta para conseguir el resultado presentado. Que, evidentemente, también pone el foco sobre el laborioso trabajo de dirección que realiza Mané Solano. Muy palpable en todo momento.

Las imágenes son un componente muy importante en esta obra. Símbolos a través de los cuales nos sumergimos en los diferentes personajes, quienes parecen cobrar una vida y sobre llevar un fin distinto al que supuestamente estaban destinados.

Y esto acompañado de un acompañamiento musical que no cesa durante la función y que va poniendo en situación al público cuadro a cuadro. Ya que los personajes van guiando al público hacia las diferentes historias que, conozcas la obra de Shakespeare o no, son perfectamente entendibles y disfrutadas. A pesar de que como se menciona antes, no se hace una lectura fiel del texto original.

Podríamos decir que se trata de una propuesta divertida, muy arriesgada y que le sirve a esta compañía como carta de presentación. Toda una declaración de intenciones que esperamos no abandonen y comiencen un camino en el que seguro vayan sumando mucho trabajo de calidad.


Reseña: Alberto Mejías

Fotografía: Julián Azcutia.