Reseña | Lehman Trilogy

"Lehman Trilogy". Función del 24 de noviembre de 2018. Teatro Central. 

Autor: Stephano Massini.

Dirección, traducción y adaptación: Sergio Peris-Mencheta.

Intérpretes: Víctor Clavijo, Darío Paso, Leo Rivera, Pepe Lorente, Litus Ruiz, Aitor Beltrán.

Escenografía: Curt Allen.

Vestuario: Elda Noriega.

Música:Litus Ruiz.

Iluminación: Juan Gómez Cornejo.

Sonido: Joe Alonso. 


"¡No se tira nada, todo se vende!"

Su paso por Sevilla venía avalado por la gran expectación generada en su estreno en Madrid. El montaje está basado en la obra de Stefano Massini "Lehman Trilogy". El dramaturgo italiano triunfó en 2012 en el Rond-Point de París recibiendo el premio de la crítica a mejor espectáculo teatral de la temporada. Tres años después, bajo las órdenes de Luca Ronconí hizo lo propio en el Piccolo de Milán. Una obra que pone en la mesa como objeto de debate el sistema económico dominante. El texto fascinó a Peris-Mencheta y después de dos años de trabajo puso en pie la trayectoria de los Lehman en Los Teatros del Canal. Una historia que recorre medio siglo de la historia de Estados Unidos. Lo hace en tres actos ('Los tres hermanos', 'Padres e hijos' y 'El inmortal') de unos cincuenta minutos cada uno que comienzan con los tres hermanos Lehman llegados de Baviera allá por 1844 y termina con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Unos hermanos que comenzaron con una tienda de algodón en Alabama y acabaron comerciando con activos financieros. 

El capitalismo moderno con un ritmo vertiginoso, como el de la vida. Acumulación de riquezas, especulación y desmembramiento de una cima que parecía indestructible. La bancarrota de una zaga que había superado la guerra de Secesión, la ley seca, la Gran Guerra, el crash de 1929, la Segunda Guerra Mundial y hasta la perdida de herederos allá por los años setenta del siglo pasado. Todo apañado con seis actores en estado de gracia. Atrevidos y valientes. Polifacéticos. Interpretan tal cantidad de personajes que el espectador sólo puede saborear la clase magistral que supone verlos en acción. Con momentos hilarantes, cómicos, trágicos y reflexivos. A la interpretación de personajes masculinos, femeninos, viejos, jóvenes, ricos o pobres, se unen el cante, el baile y los numerosos instrumentos que tocan durante la obra. Incluso aparecen Dylan o los Beatles para rizar un rizo excepcional. 

Otro de los puntos fuertes es la puesta en escena. Curt Allen Wilmer repite, como ya ocurriera en La Cocina -última propuesta de Peris-Mencheta-, y lo hace de manera brillante. Con una estructura metálica con dos puertas a los lados y dos niveles, la escenografía es tan circense como la plataforma giratoria a la que se le saca el máximo partido. Juan Gómez Cornejo se ocupa de las luces, mientras que Litus Ruiz de la dirección musical, clave en la obra. En La Puerta de al lado, también de Peris-Mencheta, fue fundamental. Ruiz se une a Xenia Reguant, Marta Solaz y Ferrán González como autores de la música. Elda Noriega se encarga del vestuario, difícil y comprometido por la gran cantidad de cambios que requiere la propuesta. 

Sin duda, no defrauda el paso de Lehman Trilogy por la capital hispalense. Nadie va a descubrir a Peris-Mencheta a estas alturas, pero es interesante recalcar que continúa su proyección como uno de los directores más atrevidos del panorama nacional. 

Fran Garcón.