Reseña | Las dependientas

"Las dependientas" de La Ejecutora. Función en La Fundición Teatro de Sevilla. Octubre 2017.

Actrices: Tatiana Sánchez Garland, Verónica Morales, Beatriz Arjona y Celia Vioque.
Dramaturgia: Julio León Rocha.
Dirección: Fran Pérez Román.
Ayudantía de dirección: José Luis Bustillo
Movimiento: Silvia Balvín.
Escenografía: Julia Rodríguez.
Diseño de iluminación: Benito Jiménez.
Música: Pablo Peña y Darío Del Moral (Fiera).
Montaje: Teatro a Pelo.
Producción: La Ejecutora.

"-¿Cómo estás?
-Reventada. Pero me encanta ser dependienta."

Están agotadas, fatigadas, cansadas, casi desfallecidas pero no caen, o mejor dicho, no se lo permiten. Porque siempre se puede más: se puede estar más guapa, más simpática, siempre se puede tener una sonrisa más grande, se puede ser más servicial y agradable, se puede ser más... correcta. ¿Para quién? para una sociedad que nos ha convertido en entes mecanizados sin ánimo de reivindicación. Hasta llegar al máximo, al colapso absoluto.

Tatiana Sánchez Garland, Verónica Morales, Beatriz Arjona y Celia Vioque son "Las dependientas". Cuatro chicas jóvenes, mujeres actuales, encerradas en un mundo de bragas donde la autoexigencia es el pan de cada día. Siempre es difícil ser empleado, depender de cargos superiores, atender a un público a veces demasiado exquisito, pero si se es mujer la presión se multiplica por diez ya que hay que ser servicial, amable, predispuesta, pero además hay que estar guapa, arreglada, perfumada y muerta de hambre en ocasiones para conseguir una linealidad emocional que no perturbe la percepción que los demás deben tener de una misma.

En una escenografía nude, repleta de cientos, miles, de bragas color carne, se encuentra la sección de lencería en la que trabajan nuestras cuatro protagonistas. Un espacio bello estéticamente y atroz en su aspecto simbólico, pues es una cárcel sin barrotes. Es una cárcel de bragas.

Fran Pérez (Dirección) y Julio León (Dramaturgia) han logrado plasmar la realidad social del momento en escena. A su vez, el trabajo corporal llevado a cabo por las cuatro protagonistas es absolutamente brutal. Con coreografías perfectas e interpretaciones brillantes, las cuatro mujeres que luchan contra el sistema y la sociedad que las oprime en escena consiguen transmitir la presión sufrida al espectador de una manera directa, estridente a la par que cómica, y absurda en ocasiones. Es por ello, que entre el público podíamos encontrar al mismo tiempo personas que no paraban de sonreír ante la absurdez de la trama y, por otro lado, a personas emocionadas por sentirse identificadas con esos personajes y la situación de autoexigencia.

Durante la función, las dependientas narran al espectador experiencias vividas en su lugar de trabajo, y le hacen hacerse una idea de cómo la presión del entorno también las persigue cuando abandonan su lugar de trabajo y vuelven agotadas a casa... Hasta que una de ellas se rinde, y hace que sus compañeras despierten del letargo en el que viven inmersas y se liberen, literalmente, de todo aquello que las presiona.

"Las Dependientas" es una obra que no deja indiferente al espectador, que lo invita indirectamente a recapacitar y a no dejarse llevar por presiones sociales impuestas. Que invita a las mujeres a decir 'basta', a deshacerse de las cuerdas que las tienen maniatadas a una realidad machista, que las cosifica, y las hace desprenderse de su ser para convertirlas en unos pechos, unas curvas y una amplia sonrisa dispuesta a satisfacer a los demás. Que hace que el espectador, indiferentemente de su sexo, se vaya a casa pensando que alguna vez en su vida también ha sido dependienta.

Reseña: Cristina Ortega.
Fotografía: Miguel Jiménez