Reseña | Las Aves

"Las Aves". Función del miércoles 23 de octubre de 2019. Teatro Lope de Vega.

Dirección y adaptación: Juan Dolores Caballero
Elenco: Belén Lario, Sergio Andolini, Gonzalo Validiez, Jose Luis Fernández Escudero, Juan Carlos Fernández, Fran Caballero, Mer Lozano, J. Ignacio Pérez, Alba Suarez, Fran Hidalgo.
Composición musical y espacio sonoro: Inmaculada Almendral.
Diseño de vestuario y espacio escénico: Juan Dolores Caballero.
Diseño de Iluminación: Néstor García.


#LasAvesMandan (Pistetero - Belén Lario)


El escenario desnudo. Tan sólo una montaña de hojas secas resiste en el centro y una tela enorme cubre el fondo. Una tela dividida en cuadros que bien podría asemejar un tablero de ajedrez. Dos ciudadanos griegos, Pistetero y Evélpides, abandonan su país en busca de la utópica ciudad ideal. Cansados de la corrupción, las disputas entre los poderosos y el abuso de los impuestos, los atenienses llegan a la ciudad de las aves. Allí acuerdan la creación de un estado independiente a medio camino entre la tierra y el Olimpo que tome el poder sobre los hombres y se lo arrebate a los dioses. Una república amurallada donde todo se formule al revés y no exista desigualdad económica entre sus ciudadanos -pájaros de todo tipo-.

Juan Dolores Caballero acerca el texto a la actualidad apuntando al candente problema catalán además de dar un repaso a la demagogia política con la que convivimos. Todo esto salpicado con unas dosis de humor que acerca la pieza al público. Con su sello más personal, el director radiografía con sátira las injusticias y abusos que el pueblo sufre a diario. Como si de una partida de ajedrez se tratase donde sólo los poderosos llenan el buche a costa de los peones. Es curioso como la historia escrita por Aristófanes hace 2500 años sigue estando vigente. Tal vez seamos una especie incapaz de avanzar y con cierto aprecio a dispararse en el pie en cuanto tiene una bala en la recámara.

La fuerza de la obra reside en el elenco. Belén Lario derrocha oficio en cada intervención. Su Pistetero, con ese acento catalán y esos chascarrillos, consigue meterse al público en el bolsillo desde el primer momento. Sergio Andolini construye un Evélpides tan atractivo que a veces uno fantasea con la idea de un spin-off. La propuesta lo merece. Y las aves, las aves son otra historia. La calidad del trabajo corporal de los actores y actrices es digna de admirar. Sería injusto destacar a unos sobre otros, pero bien es cierto que Fran Caballero está sobresaliente en esta adaptación contemporánea de la comedia de Aristófanes.

Cabe destacar otro de los puntos fuertes del montaje: su música. Inmaculada Almendral rema a favor con el espacio sonoro. El vestuario es sencillo pero efectivo, mostrando que con un pico a modo de máscara y un buen trabajo corporal se pueden conseguir verdaderos milagros. Menos es más.

Otra cosa que me llama la atención, como ya ocurriera con el Teatro Clásico de Sevilla, es la apuesta por la juventud. A la experiencia de actores como Juan Ignacio Pérez se le une el empuje de intérpretes que han salido no hace mucho de la Escuela Superior de Arte dramático de Sevilla como es el caso de Alba Suárez o el propio Gonzalo Validiez, aún cursando los estudios superiores. Esto debe ser un acicate para los jóvenes que día a día se esfuerzan en aprender este oficio y sueñan con pisar escenarios. Con trabajo, todo llega. 

Fran Garcón.