Reseña | La descomposición de Courtney

 Miguel Ángel Magüesín Gallardo.
Miguel Ángel Magüesín Gallardo.

"La descomposición de Courtney". Función del miércoles 28 de noviembre de 2018. Programación de Freshtival Sevilla 2018. Sala Cero.

Dirección y texto: Marie Delgado Trujillo
Reparto: Luis Carlos Agudo, Rubyalex Cortes, Marie Delgado Trujillo.
Escenografía e Iluminación: Jose W paredes y Alejandro Carrillo.


Ir al teatro debe ser una experiencia. En estos tiempos de prisa, inmediatez y aburrimiento, ir al teatro debe convertirse en una experiencia que contar. Y los que hacemos -o intentamos- hacer teatro debemos tener una consigna por encima de todas: que el público que venga, vuelva a venir. Que salga del teatro con ganas de más teatro. Que repita. Después vendrá el mensaje que cada uno quiera contar y demás historias profundas que no vienen al caso.

Con La Tarara pasa un poco eso. Que uno quiere volver. Y lo hacen partiendo de una base tan simple como compleja: el teatro es una experiencia. Y lo hacen desde la entrada, repartiendo narices de plástico. Y lo hacen cuando entras en la sala y el humo apenas te deja ver. Y antes de saber dónde está la butaca ya tienes ganas de resolver incertidumbres, el misterio de los buenos amores. Por eso la pieza ha funcionado bien dentro de la programación de Freshtival Sevilla 2018, creado por y para los jóvenes hispalenses. Un sector de público necesario y que hay que acercar al teatro.

La descomposición de Courtney refleja la historia de dos jóvenes roqueros: Kurt Cobain y Courtney Love. Una pareja que se muda a un pequeño estudio donde ser felices y criar a su bebé. El éxito profesional y artístico truncará la historia a partir de drogas y excentricidades. Todo contado desde la particular visión de la compañía creada en 2011 por artistas pertenecientes a la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla. A partir de canciones que reavivan el imaginario colectivo, la danza, el canto y la interpretación, la compañía encabezada por Marie Delgado atrapa al espectador con su mirada libre y fresca. Una pena que los rótulos en numerosas ocasiones no pudieran ser seguidos. No faltaron ingredientes clásicos como prótesis de látex, lenguajes propios y un sinfín de momentos que rozan la tragedia y la comedia sin límites. Y es que La Tarara va de eso, de libertad. Libertad en el escenario y en lo que cuentan, y eso consigue atravesar la siempre innecesaria frontera de la cuarta pared.

Reconocidos por sus espectáculos en festivales nacionales e internacionales, La Tarara representó con éxito este montaje antes de su próximo estreno en febrero de 2019. Será en el CICUS y se titulará Grasa mala.

Como anécdota y resumen de sus espectáculos. Hace un par de años, en Emergentes (encuentro internacional de jóvenes creadores en Mairena del Alcor), la compañía puso en pie Bratislavia. La obra contaba la historia de Trushka, una chica embarazada que vivía con su madre y una sirvienta que la cuidaba. Era la primera vez que veía algo de este grupo y se había generado cierta expectación. Al salir, un espectador -de desconocido criterio- que aplaudió como un cosaco al final de la representación dijo en voz alta: "No sé qué es esta m... pero quiero más, quiero más de esto". Adjetivos aparte, el desconocido dio con la tecla. Quiero que sea febrero, entre otras cosas, por probar más de este ejercicio de libertad teatral. 


Fran Garcón.