Reseña | El asesino de la regañá

Centro de Documentación de las Artes Escénicas / Florentino Yamuza
Centro de Documentación de las Artes Escénicas / Florentino Yamuza

"El asesino de la regañá". Función del miércoles 17 de octubre de 2018. Sala Cero.

Producción: Sofía Aguilar Producciones de Arte/Sala Cero.

Texto: Adaptación de Ana Graciani basada en la nóvela homónima de Julio Muñoz Gijón.

Dirección: Antonio Campos.

Intérpretes: Manuel Monteagudo, Moncho Sánchez Diezma, Paqui Montoya y José María Peña. Colaboran Candela Fernández y Elías Sevillano.

Diseño de iluminación: Manu Madueño.

Música: Alejandro Rojas Marcos.

Vestuario: Mar Aguilar.

Diseño de escenografía: Antonio Marín.


El agente Jiménez, interpretado por Manuel Monteagudo, entra en la oficina con un incensario y llena la sala de un olor que avisa de lo que tenemos delante. Una comedia con mimbres costumbristas que invita, si no lo quiere pasar regular, a reír de lo que somos. La Sala Cero junto a Sofía Aguilar Producciones de Arte apuestan por adaptar la novela de Julio Muñoz Gijón. Una comedia para todos los públicos y como se suele decir en la tierra, de sevillanas maneras.

Confieso que no he leído la novela, pero a poco que uno se informa parece que Ana Graciani, encargada de la dramaturgia, ha conseguido mantener la esencia a pesar de no hacer una versión al uso. En palabras de su director, Antonio Campos, el proceso ha sido un reto, entre otras cosas porque se reducen los ambientes de una obra dinámica. El hándicap de este montaje es minimizar el espacio y el tiempo pero manteniendo la esencia.

El inspector Villanueva, encarnado por Moncho Sánchez Diezma, quiere tirar la toalla y se vuelve a Madrid con el caso sin resolver. Ahí comienza el thriller que contenta a rancios y modernos. Todos con una idea en común: Sevilla está cambiando a golpe de globalización y pérdida de identidad. Una visión apocalíptica que deriva en una serie de asesinatos de personas que sucumbieron a la modernidad. Todas las muertes cumplen con el mismo arma homicida: una regañá. Situado en Jueves Santo y con las ineludibles citas cofrades, cualquier cosa puede pasar en una noche en la que los dos policías tendrán que resolver el caso.

El humor y los chistes localistas, a veces repetitivos, priman por encima de la trama. Los personajes, caricaturizados e histriónicos, nadan por situaciones ridículas que el público agradece. La actriz almeriense Paqui Montoya hace doblete. Por un lado la comisaria y por otro la mujer del agente Jiménez, brillando especialmente en este último con una interpretación divertida y con frescura. José María Peña completa el reparto siendo el hilo conductor de lo que ocurre a través de distintos personajes. Su interpretación encaja a la perfección con lo que pide el espectáculo en cada momento. Monteagudo y Moncho se complementan como pareja policial.

A pesar de que se hace pesado el repaso de cada asesinato y la resolución del conflicto es frío, tal vez hay que acudir al teatro sin más pretensión que pasar un buen rato. Olvidar el qué y disfrutar del cómo. De cómo estos personajes se mueven al son particular de una ciudad que tiene una idiosincrasia única.

Algo tendrá el agua cuando la bendicen y este montaje está bendecido de la mejor manera posible. El público llena la sala. Para los amantes de este humor hay una nueva noticia. Parece ser que la segunda parte, El crimen del palodú, es un hecho. Y eso, si se mantiene este ritmo de taquilla, sin duda es una buena noticia.

F. Garcón.