Reseña | Duelo a muerte del Marqués de Pickman

"Duelo a muerte del Marqués de Pickman y lo que aconteció después con su cadáver". Función del domingo 14 de octubre de 2018. Sala la Fundición.

Texto: Pedro Álvarez-Ossorio, Miguel Martorell y Pepa Sarsa.

Dirección: Pedro Álvarez-Ossorio

Dirección musical: Santiago Martínez.

Interpretación: Cristina Almazán, Javier Centeno, Paz de Alarcón e Iñigo Núñez.

Producción: Fundición Producciones.

Diseño de escenografía: Juan Ruesga.

Diseño de iluminación: Carmen Mori.

Grafismos de época: Rocco Lombardi.

Equipo técnico: Enrique Galera, Pablo Gil.

Insultos y una sonora bofetada en los preámbulos de una zarzuela en el Teatro Cervantes. Así se encadenó uno de los duelos más relevantes del siglo pasado en Sevilla. Eran las cinco de la tarde del 10 de octubre de 1904. Rafael de León, consorte de la tercera Marquesa de Pickman, caía desplomado al suelo tras ser atravesado por una bala a la altura del pecho. El ex diputado liberal humilló en público a Vicente Paredes, capitán de la Guardia Civil. Un esperpéntico duelo en defensa del honor que trajo cola en la ciudad. Tanto es así, que provocó la intervención del presidente del Gobierno, Antonio Maura, firmando la destitución del gobernador civil de Sevilla.

Por aquel entonces los lances de honor ya estaban prohibidos. Algo que aprovechó la Iglesia, con el cardenal Spínola a la cabeza, para impedir que fuera enterrado en suelo sagrado. Pese a no disponer de la tutela y control del cementerio, impusieron por la fuerza la expulsión del cadáver rumbo al cementerio civil. La policía urbana ayudó en el asunto. Trabajadores de la fábrica de loza de La Cartuja, de la que había sido patrón, secuestraron -por unas horas- al difunto para evitar el destierro. A partir de aquí se produce un pulso por el poder. ¿Quién manda? Poder civil, ejercito, Iglesia y clase dominante pelearán por llevarse el gato al agua.

Pedro Álvarez-Ossorio, Miguel Martorell y Pepa Sarsa son los autores de la historia que la Fundición Producciones pone en escena. Tras su estreno en el Lope de Vega el pasado diciembre, regresó por segunda vez a la sala de la calle Habana. El espectador asiste a una comedia musical con aires de vodevil, de murgas populares, carnavalescas, de entremeses; y sonidos de zarzuela, música cofrade, tanguillos o sonidos caribeños. Un vehículo para contar las últimas horas del marqués, encarnado por Javier Centeno, que protagonizó uno de los momentos más agradecidos de la función descifrando los rumores, coplillas y comentarios del pueblo sobre las habladurías de la relación de Paredes con su esposa.

Tal vez faltaron más momentos como ese y menos didáctica de una historia que queda muy lejana en el tiempo. Los actores asumen el difícil reto de interpretar diversos personajes a través del clown, la comedia del arte y la máscara. Todos con soltura y generosidad. Ahí reside el punto fuerte del montaje: en sus actores. Capaces de defender los temas musicales -que a veces frenaban el ritmo del espectáculo-, hacer reír y dar una clase de interpretación sobre las tablas. Paz de Alarcón destaca con Peralta, e Iñigo Núñez y Cristina Almazán completan el gran reparto. La iluminación y la escenografía apoyan esta propuesta teatral del relato. Asimismo, el vistoso vestuario y la música ponen en relieve este aspecto.

Tras más de una docena de producciones a sus espaldas, se mantiene la línea de las anteriores. Personajes históricos y sus pasajes más curiosos. Eso sí, a pesar del interés que pueda tener esta historia en la actualidad, es incontestable el trasfondo, la cercanía con temas actuales: el poder, el dinero, la corrupción, el dejarse sobornar, la manipulación, quién mueve los hilos y el precio de hacerse un hueco en el paraíso.

F. Garcón.