RESEÑA | AEROLÍNEAS IBÉRICAS

Dirección artística y dramaturgia: La Cía Milagros
Dirección escénica: Selu Fernández

Reparto

Fátima: Sonia Astacio

Azahara: Carolina Montoya
Voz en off capitán y periodista: Selu Fernández
Voz en off periodista mujer: Mari Paz Sayago
Técnico sonido e iluminación: Lolo Conde
Diseño luces: Nacho Buenaventura
Música: Lolo Conde
Coreografía: Baldo Ruiz
Escenografía: Miguel García "El Negro"
Atrezzo: Carlosb.baez
Vestuario: Paco Mora y Nika Shecó
Diseño gráfico y fotografía: Salvador Gil
Vídeo: Anandor producciones

"Un show de altos vuelos"
La Cía Milagros arranca la temporada en La Imperdible con su último espectáculo "Aerolínea Ibéricas". Un show en el que Sonia Astacio y Carolina Montoya se lanzan al que, posiblemente, sea el proyecto más ambicioso que esta compañía sevillana ha montado hasta la fecha. Desde 2010 han sido tres espectáculos de sala los que han llevado sobre la escena: "No se llama copla", "Sexapil" y "Un príncipe para Leonor". Tras este proceso de crecimiento donde han mostrado su particular visión del teatro, también han ido creando un público fiel que estas semana hacen cola antes de cada pase para apuntarse al vuelo de esta peculiar aerolínea.

El vuelo, con destino a Andorra, no es más que una tapadera para el blanqueo y el pitufeo que reina en nuestra sociedad actual. Un viaje hacia un paraíso fiscal que será amenizado por las azafatas Azahara y Fátima, quienes pondrán en juicio no solo a los espectadores, quienes hacen de viajeros corruptos, sino el papel que cumplen ellas mismas dentro de ese avión.

Bajo una gran puesta en escena, donde se recrea a la perfección el interior de un avión, se desarrolla esta historia en la que el espectador vivirá desde la entrada al mismo y su despegue, hasta el aterrizaje final. Todo ello impregnado del estilo que caracteriza a esta compañía donde la frescura y la provocación al público es una constante durante el espectáculo. Y es que, si en algo son especialistas estas dos actrices es en la improvisación y el feedback que crean con la sala. A pesar de que el texto marca perfectamente el tiempo de la obra, ellas tienen sus momentos en los que dejan al público ser participe del espectáculo y es ahí donde el espectáculo crece mucho más. Son muchos años de teatro callejero y saben entrelazar esas "morcillas" que no hacen más que provocar y activar al que está al otro lado del escenario. Y es por eso por lo que el público que viene a ver a la Cía Milagros sabe que debe ser un espectador activo y no un simple ser contemplativo.

La compañía sube varios peldaños con este nuevo proyecto, algo fresco y dinámico, donde muestran tintes de un teatro grotesto, cabaretero y muy gamberro, donde la provocación tiene su punto álgido en la crítica que lleva este avión en la cola. ¿Quién va a pagar las consecuencias de esta generación corrupta y sin escrúpulos?

Alberto Mejías