Opinión | La necesidad (o no) de un Nuevo Centro Andaluz del Teatro 1*

nuevoCat // La necesidad (o no) de un Nuevo Centro Andaluz del Teatro 1*.

Tras la invitación del servicio jurídico y de contratación de la Justa de Andalucía requiriéndonos formalmente a que cesemos el uso del nombre y anulemos la convocatoria del nuevo Premio Romero Esteo bajo el paraguas del nuevoCat, respondemos desde este artículo a quien quiera recoger el guante.

Me dirijo a usted ¡oh, burócrata! , ¡oh, legalista! ¡oh, cuidador de lo público y enemigo de sus conciudadanos! Sabiendo que vive feliz entre sus papeles, sellos, fotocopias y cafelitos eternos para recordarle cómo fue desapareciendo, poco a poco, aminorando su marcha y , cómo no, diluyéndose entre las redes autonómicas aquel Centro, envidia de muchos, que fue el Centro Andaluz de Teatro, creado en 1988.

De sus tres principales patas: producción, formación y documentación; fue la formación (que trata de lo vital, del futuro y de la creación) la primera en ser cercenada. Fue, como digo, poco a poco, para que pareciera que nada cambiaba, pero el óxido y la corrosión fueron destruyéndolo todo. La última promoción graduada terminó en 1999, de ahí pasó a llamarse Escénica y más tarde pasó al exilio en los límites de la ciudad amparada por el espíritu olímpico de un edificio olvidado, símbolo de fatuos pasados y megalomanías municipales. Y allí andan alejados, cada día un poco peor que el anterior, mientras en la Calle San Luis el polvo consume las aulas de la que fue una de las escuelas de artes escénicas más importantes de Europa. Allí están, tapiadas, con los suelos levantados, podridos, con un teatro de más de 150 butacas convertido en almacén de chismes, trastos y basura inservible. Los suspiros de casi doscientos artistas formados entre esas paredes aún se pueden escuchar si consigues sortear a los vigilantes que custodian la Iglesia de los Franceses, puesta a disposición del turismo -cómo no- y que quedó restaurada, mientras servía de excusa para dilapidar , literalmente, el Instituto del Teatro.

Seguimos la clase de historia reciente de la inmundicia, del manoseo y de la falta de respeto por la Cultura Escénica. Pasemos a la producción. Tras muchos montajes: buenos, peores, mejores, costosos, majestuosos, fantásticos y aburridos... La producción quedó en suspenso el 2013 , año en el que se creaba un nuevo CAT (como si refundaran el capitalismo) bajo un modelo de gestión más "participativo", que dio como primer montaje la obra "Ascensión y caída de Arturo Ui", donde podíamos leer entrelíneas muchas de las triquiñuelas políticas y clientelares de los mismos jefes que pagaban el espectáculo, es bien sabido que aquello no gustó; pero desde el principio,el plan era otro: activar el CAT hasta las elecciones autonómicas (sí, las anteriores) y tras ganarlas, disolverlo de nuevo. Dos semanas después de que la reina subiera al trono, la pata de producción era guillotinada.

Y por último la documentación (CDAE) , que después de su exilio en la pista lenta del Estadio Olímpico y tras volver a la ciudad a un edificio precioso (creo que son los únicos que han mejorado), aguantan el tirón sin presupuesto. Antes editaban tanto textos dramáticos como ensayos teatrales y manuales (el Prontuario del Teatro Amateur de Miguel Romero Esteo es una joyita que merece una reedición); hoy día, ni siquiera las ediciones en internet existen. Que alguien me explique qué gasto supone publicar unos textos por internet... seguro que es más complejo de lo que pienso y debe ser carísimo maquetar esos textos con un personal que ya está contratado y subirlos a unos servidores, que al ser textos teatrales arrastrarán una tasa carísima, porque igual toda hispanoamérica descarga como loca la última obra de un autor andaluz, y se bloquea la web, se saturan todos los canales internáuticos, se colapsan las granjas de bitcoins y no puede salir al mercado el Fifa 2020 , eso sí sería el acabose, y el sistema se iría a pique de una vez por todas.

Como el páramo de la Cultura Escénica está cada día más desolado, y no se ve que esta deforestación tenga límite; naciendo del ojo de un Polifemo cordobés, salió a la luz la necesidad de agitación y de creación de un Nuevo Centro Andaluz de Teatro.

Sí, querido picaplietos, no hay ninguna dirección de este nuevoCAT, no existe ningún mausoleo, no hay ningún edificio con nuestro nombre y ni tan siquiera hemos destinado una partida presupuestaria para taxis, sacapuntas y gintonics. Pero existir, existe desde el momento que un grupo de artistas deciden que exista, y si ese grupo forma parte del Teatro Andaluz, pues el primer paso ya se ha dado. El tsunami está pidiendo agua y los ríos ya se desbordan. Así que, pongo en conocimiento de usted, querido lamesellos, lo siguiente:

1. No somos una Sociedad Anónima, pero sí somos anónimos y formamos parte de la sociedad. Nuestros derechos son los propios de ciudadanos críticos que ejercen su libertad de expresión y que reivindican la educación y la cultura. Nuestras obligaciones son ésas tienen que ver con el día a día: poner lavadoras, los garbanzos en remojo, y recordar no confundir la ropa blanca con las papas aliñás; además de todo lo que implica ser teatrero: escribir, dirigir, actuar, diseñar, iluminar...vamos, TODO lo que significa el Teatro, digan lo que digan las Instituciones que gestionan, etiquetan y avasallan el noble arte. Ah, y le advierto, sobre nuestros pensamientos y nuestra obra teatral, tenemos todos los derechos reservados y les hemos sacado un abono de temporada en platea.

2. Nosotros -que no somos nadie, y en ello reside nuestra fuerza- , no tenemos nada que perder, al haberlo perdido todo. No hemos registrado la marca Nuevo Centro Andaluz del Teatro, así que si quiere la puede registrar usted. Lo cierto es que el nombre no nos gusta nada, nos parece antiguo, exclusivo y rancio. Se lo regalamos.

3. Nos habla de la posesión del premio Romero Esteo. Discurramos sobre ello: ¿El Premio Romero Esteo a quién pertenece? ¿Si un premio lleva diez años sin convocarse puede resucitar bajo otra forma si sus organizadores originales lo han acogotado, encerrado y aniquilado? ¿Qué opinaría el propio Miguel Romero Esteo sobre esto? ¿Tienen alguna potestad todos los ganadores y ganadoras del premio, apoyados por los accésits y finalistas para volverlo a convocar? ¿Le preguntamos a Miguel o dejamos que siga el premio olvidado? Si quieren unirse, aceptamos que doten el premio de una generosa cantidad económica para el ganador o ganadora y los accésits. Y si no, apártense a un lado.

4. No nos mueve el lucro - ninguna moneda sacamos con esto, todo lo contrario- , como le digo, nos mueve la decencia y el amor a la dramaturgia. Además de la generosidad para que otros autores disfruten de aquello que pudimos disfrutar todos los que estuvimos vinculados al Premio Romero Esteo original (marca registrada).

5. Nos hemos asociado bajo este nombre (elnuevoCat) , que no nos gusta demasiado, pero alguno había que tener. Ya se sabe que en los bautizos el protagonista es un invitado. Si me sincero, como estoy haciendo, creo que el término "Teatro Andaluz", le pertenece a los teatreros andaluces y a usted, personalmente, no le tengo visto ni sobre las tablas, ni en un local de ensayo. Si me equivoco, estaría encantado de saludarlo en los camerinos, con la máscara de Pantalone, con la nariz roja o sin atuendo ninguno -si resulta usted ser más contemporáneo-, allá cada uno. En cuanto a lo de "Centro", seguimos prefiriendo el extrarradio.

6. En algo sí le voy a dar la razón, me acusa usted de competencia desleal, es cierto. No debería ser competencia de unos cuantos teatreros arreglar la política cultural desértica, abandonada y rala que sufrimos en esta, nuestra comunidad. Hagan su trabajo y nosotros haremos el nuestro. Pero si abandonan sus quehaceres, alguien tendrá que limpiar los bajos y las escaleras de nuestra Cultura.

Me despido deseando que recuperen sus funciones, y así poder volver nosotros a nuestros bolos.

Ah, y si conoce a alguien menor de 30 años que escriba teatro y quiera presentar su original al nuevo Premio Romero Esteo. Le adjunto las bases.

Sinceramente,

La Comisión Provisional del NuevoCAT

[1] Aunque a decir verdad, corto se me queda el término "Teatro" y lejos me queda el centro, para que además solo se circunscriba a lo andaluz, apremie el folklore y someta a las nuevas contemporaneidades tan pulcras y ambiguas todas ellas al ostracismo y a las cuevas.