Opinión | La importancia de aprender a enseñar

J.P. Mazorra. Fotografía D. Ruano.
J.P. Mazorra. Fotografía D. Ruano.

Juan Pablo Mazorra | La importancia de aprender a enseñar. 

En los últimos años he sido abordado por diferentes personas para preguntarme: "¿Dónde me recomiendas estudiar actuación?" seguido de la temible pregunta "¿Cuál es la mejor escuela?" o peor aún "¿Quién es el mejor profesor para aprender a actuar?", y siento una enorme responsabilidad como actor y aún más como docente para responder tales preguntas.

Y, como si pareciera una maldición, las preguntas suelen traer otras muchas dudas: ¿Podemos enseñar a actuar?, ¿Todo el mundo puede ser actor o actriz?, ¿Todo artista puede ser docente?, ¿Las escuelas las hace el profesorado o el alumnado?... y con estas dudas, que parecieran el dilema del huevo y la gallina, me aventuro a redactar esta pequeña opinión.

Aunque me parece importante hablar de la responsabilidad de aquel que desea comenzar a profesionalizarse en la actuación (cosa de la que hablaré más adelante), me gustaría centrar la atención en el trabajo del docente y empezar diciendo que la pedagogía ES UNA ESPECIALIDAD y habría que empezar a tomarnos en serio eso de aprender a enseñar.

No es una mentira que la cantidad de egresados de escuelas de artes que terminan como docentes es abrumadora; es verdad también que muchas veces son el resultado a la falta de trabajo como actor o actriz, y de una búsqueda constante de "estabilidad económica" (y que tampoco es que la docencia la resuelva).Pero ojo, que no por ser buen actor serás buen profesor de asignaturas de interpretación. Esto tendría que ser una máxima para todo graduado, pero sobre todo para nuestros "famosos" que van por ahí dando "talleres de entrenamiento" o "clases magistrales" y/o "talleres-audición", que aunque no todos son una estafa, es verdad que una mayoría preocupante se aprovechan del nombre para atraer alumnos.

Muchos comenzamos nuestras primeras clases como docentes enseñando como aprendimos, que es sin duda lo que nos suele parecer más lógico y prudente. Solemos repetir estructuras aprendidas y tratar de guiar a nuestros alumnos, que muchas veces son nuestros ratones de laboratorio, por él muchas veces indescifrable mundo de la actuación. Y te preguntarás entonces "¿Cómo creo procesos óptimos de enseñanza-aprendizaje para mis alumnos de actuación?", y si te lo has preguntado ya vas por buen camino y puede que sea una buena opción preguntarte si quizá es necesario especializarte un poco más.

Es verdad que los estudios sobre pedagogía artística son recientes, pero esto no es un pretexto para no obligarnos a preguntar si nuestras técnicas y métodos de enseñanza están siendo las correctas, para no acercarnos a pedagogos profesionales y plantearles nuestras dudas, a leer las decenas de libros que hablan del tema o incluso matricularse en asignaturas para ser mejor docente.

Me preocupa ver a esos que usan un aula para solo ejercer poder, enaltecer sus propios conocimientos o explotar alumnos para probar "innovaciones" sin ningún sustento pedagógico. Sería prudente entonces advertirle a esos que comienzan sus estudios que huyan de aquel que asegure que les "enseñará a actuar".

Los procesos de enseñanza-aprendizaje ya son en sí complejos, ahora imagínate en una carrera tan compleja como lo es la actuación: seres humanos intentando ser y entenderse como seres humanos para luego jugar a interpretar a otros seres humanos (si, ya sabemos que hay una delgada línea que nos separa de los locos), pero es que afirmar que puedes enseñarle a alguien a actuar me suena a receta de cocina.

Un docente no puede "enseñarte a actuar". Los decentes podemos y debemos guiar y acompañar a los estudiantes en un proceso de enseñanza-aprendizaje. Creo que nuestro deber es saber diseñar, ejecutar, documentar y evaluar escenarios óptimos de experimentación creativa; confrontar al alumno y a la alumna con sus propios conocimientos, pero sobre todo con su percepción del mundo; estimular su confianza, su creatividad e incitar la curiosidad; escucharles, compartirles todas las herramientas posibles y arriesgar con ellos.

No existen procesos creativos que den siempre los mismos resultados, hay alumnos que consideraran a un profesor un verdadero gurú y habrá quien no haya aprendido nada y está bien, no pasa nada. Creo que los docentes debemos ser lo suficientemente maduros para reconocer si, durante un proceso de enseñanza-aprendizaje, nuestra labor no está siendo funcional, sin culpar al alumno ni culparnos a nosotros, entender que estamos trabajando con emociones y personas y que la cantidad de factores son tantas que se nos escapa de las manos.


Yo te recomendaría los procesos escolarizados, que aunque reconozco el trabajo de aquel que se formó en las tablas, creo firmemente en que la escuela te ayudará a enfrentarte de forma más eficaz a esta profesión tan demandante. Los procesos escolarizados buscan que aprendas a simplificar los tiempos de tus procesos creativos, compartir aula con más estudiantes siempre es un privilegio para aquel que sabe observar y aprender de ello, que puedes tener delante "al mejor profesor del mundo" pero es tu pasión, tu decisión y voluntad la que te harán "mejor actor". Te diría también que exprimas a tus profesores: pregunta, exige, propón, cuestiona y participa hasta al cansancio, pero sobre todo que entiendas que formarte de forma profesional como actor y hacer una vida profesional como actor son dos cosas muy diferentes, que requieren tiempo y mucha resistencia.

Así que, como intento de respuesta a aquellos que me preguntan dónde y con quién deberían formarse, mi respuesta sería: EN TODOS LADOS Y TODO EL TIEMPO, es altamente recomendable que pases por diferentes aulas y con diferentes profesores que te propongan diversas técnicas y métodos de trabajo

Decirle a todas las instituciones que tiene la capacidad de ofrecer talleres, cursos, postgrados o lo que sea en tema de pedagogía (y si ya es pedagogía artística sería un gran regalo), que oferten horarios y precios accesibles. Somos muchos con gran interés en continuar nuestra formación como docentes y a veces es bastante inaccesible.

Y por último, decirte también a ti docente (y me lo repito a mí también), que comencemos a responsabilizarnos más sobre nuestra labor. Preocuparnos más por los procesos y no solo por los resultados. No dejemos de cuestionar nuestro trabajo y busquemos siempre nuevas estrategias porque, y aquí me gustaría cerrar citando a un gran docente, Antonio Algarra: "Los artistas o estamos en formación o en deformación".