ENTREVISTA | SENNSA TEATRO

Nos colamos en uno de los ensayos previos al preestreno de "Deam Hamlet". El último proyecto de Sennsa Teatro. Compañía sevillana con más de diez años de recorrido que con el paso de los años ha conseguido convertirse en una de las compañias referentes de la ciudad a lo que teatro gestual se refiere. En pocos días tendrán la primera cita con su versión del clásico de Shakespeare y su director Jose Manuel Mudarra habla con nosotros mietras sus actores comiezan el trabajo tras el descanso de la tarde.

Hamlet, una obra muy conocida y representada. ¿Qué le aporta de nuevo Sennsa?

J.M. Mudarra: Precisamente lo que has dicho, es una obra tan representada y conocida que no nos centramos en contar la historia porque la historia ya la conoce todo el mundo. Para nosotros lo interesante es lo que hacemos siempre con todas nuestras propuestas, y es ofrecer todo un mundo metafórico que habla de lo que hay detrás de cada personaje y cada obra. Nosotros no hacemos un teatro naturalista. Hacemos un teatro físico y poético, donde lo que nos interesa es sacar a escena lo que está oculto. Como decía Gordon Craig: "El teatro es una revelación y además de revelar lo visible hay que revelar lo invisible". ¿Qué es lo invisible? La maldad humana, aunque también la bondad. Entonces, la historia es una excusa y por eso la obra se llama "Dead Hamlet", es una metáfora sobre la muerte en vida. Como si quisiéramos decir; "tal vez estemos vivos pero, ¿estamos vivos? Es decir, ¿vivimos la vida? O como decíamos en Las Bacantes, ¿Qué es la sabiduría? ¿Esta es la única forma de vida que hay? ¿no puede haber otra? En fin, yo creo que el teatro está para cambiar las cosas. como dijo Vittorio Gassman, y no para contarlas. Porque nosotros no queremos contar la historia de Hamlet, de hecho, con el transcurso del tiempo voy eliminando texto. La reunión que os habéis encontrado al llegar era para quitar texto, porque me interesa contarlo desde un prisma físico y metafórico donde creamos puentes entre lo que está ocurriendo ahí (dentro de la escena) y lo que está ocurriendo aquí (fuera de la escena). Porque a Hamlet y a Ofelia ya los conocemos pero, ¿Qué hay detrás de la locura de Ofelia? ¿el amor? ¿Quizás la corrupción del entorno en el que vive? ¿Qué hay detrás de la locura de Hamlet? ¿Es fingida, es verdadera? Eso es lo que intento reflejar y eso es una lucha que tengo conmigo mismo porque es muy difícil. Hacer del teatro que nosotros proponemos propuestas significativas. Y por eso no quiero contar Hamlet. Quiero contar la ansiedad que tenemos por dentro que nos provoca Hamlet. Porque la historia es lo de menos, lo importante es la historia que hay detrás.

¿Cómo ha sido el proceso de creación de este proyecto?

J.M. Mudarra: A esto llevo yo dándole vueltas años. Hace tres años escribí esta versión que ahora la he versionado por última vez hace cuestión de veinte días. Y hoy voy a ofrecerles a los compañeros otra revisión. Incluso creo que el último día antes de estrenar estaremos revisando. Es un proceso con mucho feedback entre los actores y yo porque lo que ellos proponen e investigan con su cuerpo, su mirada y sus acciones me repercute a mí en la puesta en escena. Y por lo tanto repercute en el texto. Yo hago las versiones de mis propios espectáculos y entonces al versionar y dirigir es más fácil para mi encontrar ese nexo de unión porque no tengo que darle explicaciones a nadie. En todo caso a Shakespeare, pero él se llevaría bien conmigo, nos caemos bien (risas). Es un proceso de encuentro en el escenario con el texto, con las partituras, las acciones, con la música. Todo entre ellos y yo durante muchas horas de ensayo y es ahí donde surge todo de lo que te hablaba antes. Por ejemplo, hay una escena entre Hamlet y Ofelia donde él le dice "vete a un convento", "yo te amaba antes pero ya no", le vuelca toda esa ansiedad, toda esa angustia y nosotros lo hemos montado con una canción de The Tiger Lillies, un grupo inglés que juega mucho con la ironía y tiene una canción titulada "Beat Me". Entonces, mientras están haciendo la escena está sonando la música que está diciendo "pégame todo lo que te dé la gana", "puedes matarme si quieres, yo te amaré". Toda esa ironía del maltrato que está haciendo Hamlet con Ofelia ha hecho que tenga que quitar texto, porque ya estaba en la letra que acompañaba la escena. Por lo tanto, la dramaturgia gestual nos lleva a un proceso de creación muy vivo.

¿Cuál es el momento más dificultoso a la hora de plantear el proyecto?

J.M. Mudarra: Para mí,conseguir la subvención de la Junta de Andalucía (risas) ese es el momento más dificultoso. Lo demás es un proceso tan placentero, tan gustoso. Me encanta despertarme de noche y ponerme a escribir. Esta es una profesión de creatividad y no me pesa pensar, escribir. Me gusta adaptar los textos, me gusta leer, me gusta dirigir. Y a la hora de transmitirles a ellos me siento muy privilegiado de poder contar con estos fenómenos porque me entienden con la mirada y tienen una disciplina brutal. Tengo a unos actores que son muy eficaces trabajando y quizás lo más doloroso sea tomar decisiones cuando tengo dudas como Hamlet. Porque todos somos Hamlet. Cuando no hay dudas, todo es fácil porque está claro pero, cuando hay dudas sufro porque ahí uno se pregunta, ¿y si me estoy confundiendo?

Ionesco, Eurípides, Lorca, Müller, Valle-Inclán, ahora Shakespeare. Autores muy diferentes con lenguajes muy diversos pero, sin embargo, siempre reconocemos a Sennsa sobre el escenario.

J.M. Mudarra: Yo creo que eso es por el trabajo que hay entre los actores y yo. Esa fusión que hacemos entre lo que hay en mi cabeza, de fantasía o locura en el movimiento y como ellos son capaces de hacerlo y de volverse locos con el cuerpo. Yo creo que se consigue también a través de mucho tiempo de investigación y de mucha formación de ellos en danza, teatro físico, pantomima, canto. Además de mi propia formación claro. Cuento con un largo recorrido formativo a nivel del trabajo físico y esa unión a la hora de investigar consigue que vayamos por la misma línea. Y luego la admiración a grandes maestros como Grotowski, Meyerhold, Eugenio Barba, el trabajo físico de Atalaya y otros grupos que investigan sobre el cuerpo, no solo los que he mencionado. Entonces, esa investigación con la que nos identificamos y admiramos hacen que el lenguaje pueda ser reconocible. Sin embargo, intentamos que cada propuesta tenga un acento diferente. Es decir, siendo el mismo lenguaje buscamos claves distintas. Por ejemplo, con Ionesco ahondábamos en la ironía, en Las Bacantes era una locura, es el grito, es la fuerza. Éste sin embargo, Hamtlet, es más misterioso. Es una propuesta que a pesar de que es muy rica en partituras es más oscura.

Mirando atrás, más de diez años como compañía, ¿Cómo evolucionó Senssa?

J.M. Mudarra: Yo creo que la evolución ha ido pareja a la confianza de los actores que han pasado por aquí han depositado en mí. Y eso lo hemos establecido como base de una filosofía de acción. Y esa filosofía se basa en la fe, en la confianza y el trabajo con el compañero con el que estás codo con codo cada día. Y eso hace crecer mucho al grupo técnicamente. Ellos han considerado que había que invertir muchas horas más de ensayo y de entrenamiento para crear. Del mismo modo que han considerado que había que formarse mucho para hacer propuestas interesantes y han considerado que toda la caña que yo les diera es poca para alcanzar cotas altas de calidad. Y eso ha hecho que el grupo vaya creciendo, mejorando y encontrando una evolución muy estable, consiguiendo un prestigio y un reconocimiento que se ve reflejado en la actualidad. Eso es gracias al trabajo y no estoy hablando de calidad porque eso lo decide el público. Hablo del rigor en el día a día estando aquí. Hoy hemos llegado a las ocho de la mañana y estaremos hasta esta noche a las doce o una de la madrugada. Ellos han comido aquí y han dormido una pequeña siesta. Justo cuando habéis llegado acabábamos de terminar de limpiar la tarima para empezar a trabajar. Y eso es lo que nos hace crecer, la fe en el trabajo.

¿Cómo ves la relación de Sevilla con el teatro que vosotros hacéis?

J.M. Mudarra: Pues mira, yo voy a romper una lanza por el público sevillano. Estoy muerto ya de que se diga de Sevilla que es muy tradicional, que es verdad, pero también es moderna. Tiene las dos partes. Yo conozco gente muy contemporánea y Sevilla también es muy radical, tiene los dos extremos. Lo que ocurre es que la parte tradicional tiene un poco eclipsada a la otra a nivel de fiestas populares pero, hay mucha gente interesada por el teatro físico. Ahora se ha abierto una rama de Teatro Gestual en la Escuela de Arte Dramático donde, si Dios quiere, tendré la suerte a partir de septiembre de impartir clases y ya me están llamando y preguntando mucha gente para saber más sobre esa nueva rama. Hay muchas ganas. Creo que hay que romper una lanza por el público sevillano. Es más, siempre que hemos actuado en Sevilla hemos cosechado mucho éxito, por lo que sí, somos profetas en nuestra tierra. A la gente le gusta nuestro trabajo a pesar de que es un trabajo no comercial o no convencional. Pero la gente no es tonta, cuando ven un trabajo elaborado, delicado y que está hecho con amor y respeto lo valoran. Además de entenderlo, porque eso que dice la gente de "esto no lo va a entender nadie", lo entiende todo el mundo. A la gente le llegan imágenes, sensaciones, la potencia de un actor, el texto, el vestuario y la gente sabe valorar eso.

¿Qué escenarios recorrerá Sennsa tras el estreno?

J.M. Mudarra: Tenemos ya cerrada una gira internacional muy potente para 2017/2018. Además, vamos a ir a festivales y escenarios muy importantes. Por ejemplo, iremos al Festival de Niebla, vamos al Teatro Bellas Artes de Madrid, volvemos a repetir en los Teatro Romanos, siendo la única compañía que repite en las cuatro ediciones celebradas y otros escenarios que no podemos anunciarlos todavía.

Unas palabras para el público...

J.M. Mudarra: Para nosotros el Teatro es un encuentro donde lo que proponemos desde el escenario es una continuidad de los que ocurre en la cabeza y en el corazón de los espectadores. Y esto es igual en todas las culturas, la necesidad de amar y ser amado. Creemos que el arte puede transformar al mundo porque, como decía Eugenio Barba; "aunque el teatro no cambie el mundo, nos cambia a nosotros mismos". Y por eso es sagrado. El espectador se va a encontrar un grupo que con mucho amor hace una propuesta rigurosa sobre el mito de Hamlet; la duda, la traición y sobre todas esas cosas negativas que estamos llamados a transformar en la sociedad para dejar de estar muertos en vida y empezar a vivir de verdad

Entrevista: Alberto Mejías.

Fotografía: Alejandro Talaverón