Entrevista | Rosario Pardo

"Los artistas somos moscas cojoneras"

En Los días de la nieve, Rosario Pardo interpreta a Josefina Manresa. Un personaje que conecta con el espectador desde el principio, haciéndoles pasar del llanto a la risa en un segundo. Un proyecto pequeño que inesperadamente se ha colado en muchas ciudades mostrando la mejor versión de una actriz polifacética que tiene como principal valor del oficio defender a sus personajes por encima de todo. 

Pregunta: ¿Cuál es el proceso de creación de tus personajes?

Rosario Pardo: Depende del personaje que tengas que salvar, como yo digo. Primero hago un estudio general del personaje en todo. Quién es, cómo habla, cómo canta, cómo vive, qué tipo de voz tiene, etc. Y a partir de ahí empiezo a elaborar a esa mujer. En este caso ha sido también así. Pero ha sido más difícil porque partíamos de un texto elaborado, muchas veces parto de improvisaciones y a partir de ahí se crea el texto. Aquí ya estaba el texto hecho y resulta más difícil entrar al personaje cuando tienes un texto tan terminado y sin posibilidad de cambiar. 

Pregunta: ¿Cómo fueron los comienzos?

Rosario Pardo: Siempre he hecho teatro. En grupos amateur, en grupos que cantaban, yo cantaba mucho. Fui haciendo cosillas hasta que llegué a Granada a estudiar la carrera, filología hispánica. Allí fue cuando me metí un poco más en serio en el teatro. Coincidió que me fui a un piso a vivir donde había dos o tres actores y me invitaban a cursos, fui haciendo cursos y me pareció que tenía que seguir por ahí. 

Pregunta: ¿Lo has tenido más difícil por ser mujer?

Rosario Pardo: Las mujeres siempre lo tenemos todo un poquito más difícil. Hay una edad que las mujeres atravesamos y a partir de ahí te llaman mucho menos. Es triste decir de pronto: vaya, ya me ha tocado a mí.

Cada vez somos más conscientes. También hay más mujeres que nos metemos en berenjenales. Y también pasa que cuando piensas en un producto o un proyecto que te pueda gustar, te llamen para otras cosas o no, muchas veces tienes que pensar hacerlo tú. Porque nadie te va a llamar. A mí jamás me hubieran llamado para hacer un monólogo dramático. Todo el mundo piensa que soy cómica y nada más que cómica. Hay un momento que dices me lo voy a producir yo y evitamos problemas. 

Pregunta: ¿Has sentido la etiqueta de actriz cómica? ¿Es difícil quitarse esas etiquetas?

Rosario Pardo: Cuesta mucho quitarse las etiquetas. Muchísimo. Si trabajas en televisión te ve mucha más cantidad de gente que las que me han visto en teatro. Entonces siempre va a prevalecer lo que hayas hecho en televisión. Y yo en televisión he tenido muy pocos papeles dramáticos. Aunque es verdad que he tenido secuencias dramáticas en Cuéntame, Velvet o Doctor Mateo. Recuerdo secuencias dramáticas en las que he tenido que llorar, se me han muerto dos maridos, etc. Pero siempre recuerdan más la risa. Al teatro viene menos gente. Entonces te quedas con la etiquetita puesta. A mí muchas veces me dicen humorista, pero es que yo nunca he sido humorista, me pusieron la etiqueta equivocadamente. Yo jamás he sido humorista, ni sé imitar, ni cuento chistes, ni nada de nada. Entonces no sé por qué me etiquetan como humorista y ahí me quedé. 

Pregunta: ¿Hay libertad de expresión?

Rosario Pardo: Estamos en un momento malo. En muchos aspectos. Estamos en un momento que tenemos que plantearnos muchas cosas otra vez. Y volver a replantear cosas que parecían superadas y no es verdad. Entre ellas esa libertad de expresión que parece que sí pero que no. Hay una especie de censura tácita que hace que no seamos tan libres. Yo lo noto muchísimo. Sobre todo, fíjate, curiosamente en el teatro. En el teatro antes éramos mucho más arriesgados. Antes cogías un texto, te sentabas ahí y vapuleabas. Ahora nos hemos quedado en cosas más superficiales. Los típicos humoristas que no entran, son superficiales, gracietas, muchas veces machistas. No lo soporto. Me parece que nosotros no estamos para hacer eso. Eso no quiere decir que todos tengamos que hacer lo mismo, no. Pero es que al final el país está cayendo en ese tipo de historias, en la comedieta fácil. Y a mí, que veo mucho teatro, me cuesta.

Hay muchas confusiones. Un artista debe tener libertad de expresión. Eso lo tengo claro. Un artista debe tener libertad de expresión. A un pintor no puedes censurarlo porque pinte un desnudo. Otra cosa es que compres el cuadro o no. Eso es otra cuestión. Pero él tiene derecho a hacerlo. Y nosotros igual. Y luego ya te compran menos o más, nosotros dependemos de esa venta también. Es en parte horrorosa porque entramos en ese mercantilismo pero un artista tiene la obligación de hacerlo. Siempre digo que los artistas somos moscas cojoneras. Porque si no te acomodas y ya pasamos a otra historia. Y la profesión del artista no es cómoda. El artista no es acomodaticio. Los clásicos han tenido siempre muchos problemas. Muchos pintores han muerto pobres precisamente por eso, porque su arte en ese momento no gustaba y ahora son los grandes. Siempre vamos un poco más adelantados al momento y eso se tiene que pagar. 

Pregunta: ¿Hay mucha diferencia entre el trabajo audiovisual y el teatral?

Rosario Pardo: Son metodologías distintas. Tiene algunas cosas que son distintas y otras no, porque al fin y al cabo tienes que defender personajes y textos. Quizá una obra de teatro como esta en la que estás sola y es un texto así, entras de otra manera. Tienes una hora y pico para, entre comillas, lucirte. En series la cosa es mucho más rápida. Son conversaciones muy rápidas. Rápidas te digo porque pasas rápidamente a otra cosa, no tienen por qué ser rápidas. Es otra metodología, pero claro, la defensa del personaje tiene que ser la misma. Intento trabajar la verdad desde dentro y eso lo hago en televisión, teatro y donde tenga que defender a mi personaje. Trato de que el personaje sea creíble porque si no no funciona. Eso me he dado cuenta.

Hay un momento en que no puede ser solamente método "Stanislavski primera época", como yo digo. Tienes que buscar cosas más rápidas. No puedes tener tres cuartos de hora pensando que es que se ha muerto la madre. Eso es imposible. Muchas veces la cosa tiene que ser más rápida. Y en cine es así. Porque el teatro todavía tiene otro proceso pero el cine es que tienes que llorar y tienes que llorar, y tienes que volver a repetir la secuencia y tienes que volver a llorar en el mismo sitio. No puedes estar concentrándote, hay cosas exteriores que te sirven y te dan resultado mucho más rápido. 

Pregunta: ¿Has tenido a lo largo de tu carrera problemas por el acento andaluz?

Rosario Pardo: He pasado por varias etapas. La primera vez que me fui a Madrid teníamos un complejo de andaluz. Pero éramos nosotros mismos los que teníamos ese complejo. Luego siempre he hablado andaluz. Hay veces que he preguntado, ¿oye este personaje cómo habla? ¿Es andaluz, es de Castilla o no importa? Cuando me han dicho que como yo quisiera lo hacía en andaluz. Me he puesto en la postura de revindicar. Hay un problema que es que no vocalices. Eso es otra cuestión. Puedes ser andaluza, y yo lo soy, pero yo vocalizo. Entonces se me entiende. Pero cuando te subes al escenario y tienes un acento tipo andaluz o canario, que también les pasa, y no vocalizas, ahí hay un lío que no entiendes. Pero ya digo, es un problema más de vocalización que del idioma en sí. Hay que acostumbrarse a vocalizar bien y siempre que puedas hablar en tu idioma. Al fin y al cabo es castellano, quiero decir, no hemos dejado de hablar en castellano pero con unas características nuestras.

Una vez hice en teatro de aristócrata y me dijeron, ah, ¿qué eres una aristócrata andaluza? Y yo le respondí: perdona, ¿la mayor aristócrata de España -Duquesa de Alba-de dónde era? La historia es que defiendas el personaje. He llegado a la conclusión de que cuando lo haces bien nadie te va a decir nada. El problema es que lo hagas mal, porque entonces te pondrán la excusa del idioma o de lo más grande. Pero si lo haces bien ya está. 

Pregunta: ¿Es Josefina Manresa el personaje de tu vida?

Rosario Pardo: Es muy relativo. Creo que es un personaje que como tiene la risa y el llanto, eso es muy sorpresivo para el espectador. Se quedan noqueados, se preguntan cómo haces para oscilar. Eso es lo sorpresivo de este personaje. Lo normal es tener personajes que son graciosos o son tristes con pocas oscilaciones, mientras que este me da la oportunidad de jugar continuamente a saltar. Me lo paso bomba, tengo suerte con el personaje, lo mismo estoy riendo contando algo y canto que al segundo me pongo a llorar como una Magdalena y sé que el público está llorando conmigo. Eso es una oportunidad muy chula.

Esto empezó como un proyecto pequeño que íbamos a hacer en la Provincia de Jaén y si veíamos que tenía ciertas posibilidades intentaríamos moverlo. A partir de que hicimos Gijón tuvimos una crítica muy buena y a partir de ahí se ha liado la bola de nieve. 

Pregunta: ¿Cuáles son tus próximos retos?

Rosario Pardo: Ahora tengo cosas pero son de cine. Estoy buscando financiación para el proyecto de un cortometraje. Se iba a hacer en diciembre pero no me da tiempo, lo voy a hacer en mayo. Ahí estoy metida, ojalá pueda sacar el proyecto adelante. Tengo varias cosas pero también son de cine. Ahora estoy recopilando textos, no es para ahora inmediatamente pero estoy recopilando textos para el año que viene. Textos de gente que me ha mandado cosas, de mujeres, una chica que conocí en Valencia y escribe sobre mujeres. A ver qué pasa. Lo más inmediato es televisión, estreno una serie en enero.

Cuando escribo estoy muy bien, me lo paso bien, y al actuar y dirigir. Son cosas distintas y cada una tiene su responsabilidad. El director me gusta porque te quedas con el global del producto, tienes la primera y última palabra, pero también agota mucho. Es mucha responsabilidad. Me gusta porque voy pillando de varios sitios, eso me hace ilusión y me ayuda a seguir en este oficio. 

Entrevista: Fran García.

Fotografía: Alejandro Talaverón.