Entrevista | Piermario Salerno

El viernes llega al Centro TNT #Loquequieretodoelmundo. Un proyecto bajo la dirección de Piermario Salerno que llega con la premisa de abordar tres temas que están de plena actualidad y donde el elenco de actrices y actores se enfrenta al espectador únicamente con su cuerpo.

Nosotros nos colamos en uno de los ensayos previos al estreno. Y mientras la lluvia arreciaba fuera y el equipo empezaba a calentar, charlábamos con Piermario.

Pregunta: Piermario, la propuesta se basa en tres temas principales: redes sociales, cuerpo de la mujer y amor romántico. ¿Por qué estos tres temas?

Piermario: Porque creo que estos temas están ahora mismo muy presentes en la sociedad. Salieron de forma natural en el equipo. Yo les doy la posibilidad de elegir los temas a tratar y naturalmente han salido estos tres temas.

Me parece algo normal, con toda esta onda de feminismo que está creciendo y demostrando que los modelos de amor que tenemos son casi dictatoriales y como a través de las redes sociales mucha gente se está despertando y viendo que todo es una mierda. Digamos que hablamos de lo que la sociedad necesita.

P: ¿Están enlazados los temas en la escena?

Piermario: Digamos que en algunas partes están ligados los temas y otras partes no. Nos movemos por escenas que aunque pueden estar desligadas se enlazan teatralmente. Pero no hay una trama propiamente dicha. Si tuviéramos que darle un título a este formato sería el de teatro posdramático. Donde realmente se basa más en la imagen y en el movimiento que son los verdaderos conductores de la obra. Y es a partir de ahí donde vamos de una escena a otra.

P: ¿Qué equipo que se pone bajo tus órdenes en este proyecto?

Piermario: Este equipo empieza a trabajar conmigo a raíz de un laboratorio de teatro gestual que impartí el año pasado y que se fue consolidando como grupo. Entonces, la forma en la que llegaron la mayoría fue como alumnos. Aparte Ángela G. que está como ayudante de dirección y Jezabel que son compañeras con las que ya había trabajado en otros proyectos y se han sumado para este.

P: Destaca en la obra el hecho de que no exista una puesta en escena.

Piermario: Digamos que yo creo que el teatro es cuestión del arte del actor y del propio cuerpo de él. Que significa esto, el teatro gestual propiamente es esto. Cuando hablamos de teatro gestual estamos como rizando el rizo. El teatro gestual sería todo tipo de teatro, porque el medio principal del actor es el cuerpo. Lo que pasa que estamos acostumbrados a ver el teatro como una página escrita y no como un trabajo físico que se hace en la escena. Cuando pensamos en teatro pensamos en el texto, cuando realmente el texto posiblemente es lo menos importante. Pero estamos aún bajo la dictadura de Aristóteles y continuamos en eso. Tenemos la poesía como la madre del teatro cuando realmente la poesía es una invitada del teatro. Entonces, claro que hay un componente textual en este tipo de teatro, lo que cambia es el punto de partida. En el lugar de empezar desde la palabra y su representación, utilizamos ésta como algo que acompaña porque podríamos hacer teatro incluso con la lista de la compra. No necesitamos poesía para hacer teatro, porque lo que hace que la poesía pueda ser teatro es el actor con su gestualidad, con sus movimientos, con su organización del trabajo con su cuerpo.

P: Parece que existe una gran diferencia entre el teatro gestual y textual entre los actores y actrices. Quiero decir, parece que o haces una cosa o haces otra. Y parece que el gestual no tiene tantos adeptos.

Piermario: Yo creo que hay mucha gente que tiene como una especie de miedo a este tipo de teatro. Pero en el mundo de los actores pasa una cosa, y es que muchas veces es una cuestión de disciplina. Porque este tipo de teatro requiere de mucho trabajo y disciplina y eso es algo que muchos actores no tienen.

El músico tiene muy claro que para tocar bien tiene que tocar todos los días, el bailarín, el pintor pero, el actor o la actriz no. Y esto es un gran problema. Porque en el momento en el que no tenemos una técnica entrenada, ejercitándola constantemente, no podemos hablar de arte. Y el teatro gestual se ve como algo raro porque pide mucha disciplina y hay muchos actores con mucha labia pero que en realidad tienen mucho miedo a estar entrenando todos los días.

Y es que el teatro gestual es el punto de partido, aunque luego vayamos a hacer una obra de texto clásico. Pero la cuestión es desde donde, es la conciencia. Porque es este teatro el que te da conciencia de lo que estás haciendo todo el rato. Un músico, por ejemplo, no se va por las ramas, para improvisar en música necesitas una técnica alucinante, igual que en danza y en teatro debería de ser así.

Además en Sevilla hay una línea muy marcada, que es la línea que dicta Atalaya, que tiene un estilo propio muy concreto. Pero claro, una cosa es hablar de estilo y otra de técnica. Son dos cosas muy diferentes. Yo desde la técnica del teatro físico puedo hacer cualquier tipo de obra, otra cosa es que yo tenga un estilo marcado.

P: ¿Eres estricto a la hora de trabajar?

Piermario: Si, bastante. Sobre todo porque si no eres estricto el trabajo se deshace. Sobre todo cuando es un trabajo tan delicado y cuando estás creando a partir de tu verdad. No hay ficción escénica, sino que aquí se ve lo que tú haces. Soy estricto porque es muy necesario para lo que trabajamos.

P: Como director. ¿Qué crees que le has podido aportar al equipo?

Piermario: Yo creo que mi desfachatez (risas) A mí me gusta mucho construir, construir, construir y luego romper de una patada todo. Crear una escena y luego romperla. Entrar y salir todo el rato de los personajes. Bueno, realmente ellos no están trabajando con personajes. Yo estoy intentando desarrollar a nivel de técnica, algo que ya he hecho en otros espectáculos, y es la cuestión del personaje de "mi mismo". Yo no creo en el personaje, el personaje no existe y por lo tanto no puedo tener empatía. Y sobre todo porque hay personajes con los que no debemos tener empatía. Por ejemplo, Macbeth se carga a todo lo que se encuentra por delante y yo no quiero tener empatía con Macbeth, ahora, otra es que lo comprenda. Que yo llegue a entender que pasa en su cabeza y entonces pueda llegar a representarlo. Pero si yo quiero representar a un pedófilo, yo no tengo porque sentir lo que piensa esta persona, no quiero saber lo que siente.

Y con respecto a personaje de "mi mismo", a mi me gusta mucho que ellos empiecen a crear y a actuar a partir de lo que ellos son y a partir de ahí puedan reconocerse. Y ese momento en el que ya se reconocen pueden tomar el control de lo que están haciendo. Porque controlan su actitud, dudas... etc. Por lo tanto, lo que vemos en escena es una creación que parte de ellos mismos.

P: Para terminar, ¿Qué destacas del espectáculo?

Piermario: Yo destacaría la enorme verdad y la enorme capacidad de estar vivos en escena de estos actores. Este trabajo les hace estar más vivos que nunca. Realmente estás viendo bestias en escena porque están con todo su cuerpo, alma y energía. Y también con todas sus emociones. Porque aunque tengamos un control sobre ellas, en el momento en el que estamos trabajando y empiezas a accionar tu cuerpo, empiezas a accionar tus emociones. Lo que pasa que no hay descontrol. Porque cuando tu sacas toda la mierda que tienes hacia fuera, puedes controlar esa mierda y moldearla (risas).

Entrevista: Alberto Mejías.

Fotografía: Alejandro Talaverón.