Entrevista | Nacho Gómez

Nacho Gómez, director de Teatro Exiguo, se enfrenta a un nuevo estreno con su compañía. Esta semana presentan en La Fundición de Sevilla "Las Ratas", obra escrita y dirigida por él. 

La plaza de Los Perdigones es el sitio donde nos citamos con este director sevillano que nos cuenta los detalles de ésta propuesta.

Pregunta: Nacho, preparando la entrevista he visto que no habéis contado nada sobre "Las Ratas", vuestro nuevo espectáculo. Entiendo que es algo premeditado pero, ¿nos puedes adelantar algo?

Nacho: Si, hemos dado muy poca información de cara al estreno. Hoy por ejemplo he estado hablando con la fotógrafa y queremos ocultar un montón de cosas. De momento lo que se ha podido ver hasta ahora son dibujos, y puede que mostremos algo de vestuario pero queremos cuidar mucho eso. Sacaremos fotos de los tres pero son imágenes muy potentes. Porque, eso sí os lo podemos contar, "Las Ratas" son presos que están en el corredor de la muerte disfrazados de rata y el porqué ya lo sabremos. Como digo, no queremos desvelar muchos elementos escenográficos, porque hay una pequeña sorpresa en el momento inicial y si sacamos muchas imágenes se desvela mucho.

P. No queréis que el espectador vaya con una idea preconcebida.

Nacho: No. Además el espectáculo tiene una imagen muy marcada. Hacemos alusiones a una película "Alguien voló sobre el nido del cuco", hay muchas escenas que recuerdan a ella y recomiendo que la gente vea la película porque hay personajes y escenas que hacen guiños a esta película. Y bueno tú ya conoces a Teatro Exiguo, vamos con la comedia por delante.

P. Eso estaba pensando, a pesar de poder tocar un tema aparentemente duro, ¿vuestro sello está sobre la escena?

Nacho: Siempre, comedia absurda. Yo siempre digo que al que le gusten los Hermanos Marx, Los Monty Python o El gran Lebowski de Los Coen se va a reír siempre con el humor que hacemos. Si es verdad que el humor siempre lo acompañamos de crítica social, damos un repaso general. Porque bueno, son presos en un corredor de la muerte y están ahí pasando sus últimos momentos pero les da tiempo de interpretar muchos papeles y muchas escenas que suceden en la sociedad.

P. A pesar de tener una línea clara de humor, no tenéis miedo a tratar temas muy duros.

Nacho: Son duros pero creo que la vida es así. No solo es comedia la vida, también hay drama y hacemos una mezcla. Y por eso potenciamos mucho el pasar de la comedia al drama a una velocidad de vértigo. Nos gusta jugar con diferentes registros y yo siempre les digo a mis actores que busquen una emoción. Y cuando estas contando algo muy absurdo y el actor está emocionado es casi más potente aún. Jugamos evidentemente con eso.

P. Además de actor eres el que dirige y escribe la obra. Hablando sobre esas emociones ¿Tú marcas esas emociones a la hora de escribir?

Nacho: En buena parte yo lo tengo claro. Luego, en el proceso de ensayo, hay muchas cosas que surgen porque hay escenas que yo entiendo que tienen una potencia dramática, a pesar de que se puedan decir cosas muy absurdas. Aunque eso para el público pueda ser hilarante. Es una mezcla de "me estoy riendo", "me estoy emocionando" y al mismo tiempo "no me puedo dejar de reír". Yo creo que en ese sentido en Teatro Exiguo lo que hacemos es lo que no se debe hacer en un entierro y es reírse (risas). Es una risa incómoda y muy real que nos sucede continuamente. A mí me cuentan cosas dramáticas y siempre le estoy buscando el guiño, y no como falta de respeto, sino como una vía de escape. La comedia nos permite hablar de cualquier tema y nadie te va a decir nada, incluso puedes llegar mucho más lejos y ser mucho más crítico que si lo fuéramos de una manera directa y dramática. Porque ahí la gente podría desconectar rápidamente.

P: Nuevo espectáculo pero mismo equipo.

Nacho: Si, el equipo es el mismo porque está gravemente "enfermo" y a mí me interesa para la compañía (risas). Mané Solano es un actor que el texto parece que le cuesta más, porque él donde se desenvuelve bien es cuando no hay texto, es un clown maravilloso. De hecho, para que lo sepáis, Mané está de reserva en el Circo del Sol. De hecho hace un año estuvo a punto de irse cuando estábamos con Brenda, el anterior espectáculo. Es un maestro de ceremonias estupendo y es que es el niño más grande del mundo. Él llega y dice "no, voy a hacer esto... no, me voy a poner esto aquí..." Y tú, claro, te pones nervioso (risas). "No te preocupes, yo meto un cable por aquí y lo cruzo..." y te dice diez imbecilidades en diez minutos de las cuales cinco son maravillosas. Los gags fundamentales son de él, y además creo que hacemos un contrapunto muy bueno, yo siempre se lo digo. Yo soy como el "actor profesional", el que se aprende el texto e intenta que reine el orden. Y él es el incontrolable, el que lleva la parte cómica, la gestual.

Almudena Ruiz es la parte más sensible, siempre la comparo un poco con el mundo de Tim Burtom y como utiliza al papel femenino. Y luego Ana Real que es la cantaora que también estaba en Brenda y que repite de nuevo porque nos da un punto muy bueno. Conseguimos una mezcla muy rara pero que parece que gusta. La cantaora canta en serio pero nadie se la toma en serio (risas), además en esta ocasión lleva un vestuario que eso si que no vamos a desvelarlo porque es un personaje que queremos guardar y que luego cada uno interprete lo que quiera.

P: Al igual que en La rendición de Brenda, vuelves a ser quien escribe, dirige y actúa ¿Cómo asumes ese rol?

Nacho: Bueno, lo asumo mal (risas). Yo creo que terminaré dirigiendo y me saldré porque no puedes estar en todo. Es verdad que yo delego en partes fundamentales como la escenografía, el vestuario otra, la luz... gente que es muy válida y que me quita trabajo. Sí, dirijo y tengo una forma muy sencilla. Porque a la hora de escribir ya voy visualizando ciertos juegos escénicos que luego es cuestión de ponerlo en el ensayo e ir fijando acciones. Nosotros es verdad que hablamos mucho, largamos un montón y eso a mí como espectador me desconcentra si los actores se están moviendo de manera continua. Me preocupo mucho de que las acciones sean muy limpias y cada uno tenga su espacio en la escena.

P: Aunque podemos contar poco, ¿Qué le podemos decir al público para animarlo a meterse en la sala a ver a estas ratas?

Nacho: El mejor resumen que creo que puedo hacer es que es una metáfora sobre el aturdimiento de la sociedad. Son seres que están metidos en una celda y nos cuentan cómo llegaron a esta situación, como el sistema los empujó a esa situación y como gente válida está ahí metida y gente que no es tan válida está fuera. La conclusión es que la rutina nos adormece, deberíamos despertar y centrarnos en las cosas importantes.  

Entrevista: Alberto Mejías.

Fotografía: Alejandro Talaverón.