Entrevista | Isabel Vázquez

Isabel Vázquez llega este jueves 22 y viernes 23 al Lope de Vega con su último espectáculo "La maldición de los hombres malboro". Una producción del Festival de itálica que fue estrenado el pasado 2017 en el propio encuentro y que ahora llega a las tablas del Lope para empezar una gira por España donde les esperan, de momento, más de veinte representaciones hasta final de año.

Un proyecto de Excéntrica Producciones y con la distribución de Elena Carrascal que acaba de recibir varias nominaciones para los Premios Escenarios Sevilla y los Premios Lorca del Teatro Andaluz. Entre los que se incluyen nominaciones a mejor intérprete y mejor espectáculo, entre otros.

No podíamos perder la ocasión de sentarnos a charlar con ella para que nos contara más sobre este espectáculo en el que el hombre y sus emociones se analizan a través de la danza.

P: ¿Cómo surge esta idea?

Isabel: Este proyecto comenzó en el 2011. Como soy profesora del Centro Andaluz de Danza cada año tengo que montar un taller de final de curso y ese año monté una coreografía que se llamaba "Que sabe nadie" y ya iba un poco sobre el tema. Era solo con hombres y ahí me estaba rondando el tema de la masculinidad. Pero claro, en la escuela yo siempre trabajo con bailarines que todavía no son profesionales y tenía muchas ganas de abordar este tema con bailarines profesionales. Y estos seis intérpretes para mi han sido especiales, y aunque Arturo Parrilla no fue alumno mío, lo conocía desde hacía tiempo y me encantaba. Entonces, me parecía una oportunidad buena y como era una producción de Itálica tenía que aprovechar, porque yo no puedo afrontar desde mi compañía una producción así. Sin la producción del festival, donde había más o menos dinero, no me habría podido permitir el lujo de traérmelos a todos dos meses, que algunos me los he traído incluso de otros países. Pero lo veía como algo necesario, porque quería poner en valor la labor formativa que hacemos en Sevilla.

P: Con respecto a la idea, dices que empieza a fraguarse en 2011, pero ¿Qué hace el proyecto se inicie?

Isabel: Yo no soy una persona que planifique mucho, la verdad. Yo llevaba varios años con un solo, que se llamaba "Hora de cierre", que de alguna manera lo hice para cerrar un capitulo mío como bailarina. Fueron tres años en los que he estado de gira yo sola y me apetecía hacer algo con más gente. Entonces, aprovechando el Festival de Itálica pues presenté esta idea.

Yo como profesora cada año tengo que preparar coreografías para grupos muy numerosos y eso me dio la valentía de afrontar el reto de trabajar con seis intérpretes. Y claro, a no ser que tengas una oportunidad como la que nos dio el Festival, es muy raro que puedas coreografiar para un equipo, porque es muy caro.

P: ¿Y por qué este abordar el tema de la masculinidad?

Isabel: Es un tema que me preocupa. La gente dice que la violencia de género siempre ha existido, pero que ahora nos enteramos más. Y yo creo que no, ahora todo va en aumento. Tengo un hijo adolescente y me cuenta cosas del instituto me quedo muerta. El machismo parece que está como en efervescencia y creo que es muy necesario hablar sobre ello. Además, a mi no me gusta la danza en abstracto, yo no soy una coreógrafa que tenga facilidad para crear movimiento, a mi me gusta utilizar el movimiento para contar historias y por eso todos mis espectáculos tienen una dramaturgia y cuentan una historia o se centran en un tema, como es este caso.

P: Como directora ¿Cómo ha sido trabajar la masculinidad con seis hombres?

Isabel: Ha sido muy sencillo. A pesar de que los intérpretes que seleccioné estaban lejos de ese patrón que íbamos a trabajar. Principalmente porque son artistas y se les presupone una sensibilidad. Pero mirando a nuestro alrededor esos estereotipos los tenemos súper cerca. Y es muy sencillo encontrar una manera de moverse, actuar... etc. Eso sí, yo no quiero demonizar al hombre, aunque me parece que sois responsable de muchas cosas. Pero es una responsabilidad de todos porque es algo cultural. Los hombres son así porque los educamos así. Y, por suerte, no sois todos.

Yo quería dejar muy claro que es una cosa de la que todos somos responsables y que es una cuestión educacional. Y lo quería abordar desde ahí.

P: ¿Esa es la línea en la que se centra el espectáculo? ¿Que el hombre es así porque se le educa?

Isabel: Si, porque con este tema salían muchas ideas sobre las que se podían trabajar, una de ellas, por ejemplo, la violencia de género. Pero me parecía un tema muy peliagudo, de manera que yo solo me he centrado en la incapacidad emocional del hombre. ¿Por qué a los hombres les cuesta tanto mostrar sus sentimientos? Cosa que a las mujeres nos resulta fácil. Y claro, todo esto es educacional. Los hombres tenéis que ser fuertes y no podéis llorar, y eso es un lastre que os ponéis encima. Porque nosotras por ahí podemos soltar mucha tensión y agresividad.

P: ¿Podrías contarnos el sentido del título de este espectáculo?

Isabel: Cuando yo era pequeña, hace ya mucho (risas), había un anuncio, que ahora mismo estaría prohibido, de Malboro. Eran hombres en el campo, montando a caballo, ambientado en el oeste americano. Siempre salía el hombre solo con la naturaleza, los animales y fumando. Y eso era "el hombre". Y cuando me puse a investigar sobre la idea del hombre pues me acordé de eso, cuando yo era pequeña para mí "el hombre" era el del anuncio Malboro. Y curiosamente cuando sigo investigando veo que los hombres antes fumaban cigarros sin boquilla y las mujeres con boquilla. Entonces, los de Malboro hicieron el primer cigarro con boquilla y para que los hombres lo consumieran hicieron estos anuncios.

Y lo de la maldición es porque es algo que los hombres arrastran toda su vida. Para mí hay una frase muy bonita en el espectáculo que dice: "no sé qué esperáis de mí", en el sentido de que al hombre lo han hecho así pues, ¿qué esperáis? Además, creo que los hombres están muy perdidos ahora, en un momento en el que tanto se está hablando sobre el hombre y su rol en la sociedad.

P: ¿Qué vamos a encontrarnos en el Lope de Vega?

Isabel: Pues un espectáculo de danza de mucha calidad y seis grandes intérpretes. Además de una verdad dicha a través del humor, la ternura y un texto en el que no entramos en la poesía y "lo bonito", porque es un tema que no quería tratar de esa manera.

No es un espectáculo dramático, se habla con naturalidad y es verdad que hay por ejemplo un texto sobre el llanto, donde uno se puede emocionar, pero a la vez te estás riendo por como lo están contando.

Entrevista: Alberto Mejías

Fotografía: Alejandro Talaverón.