Entrevista | David Montero

"Me interesan más proyectos que son vida y no solo teatro"

En cada encuentro con David Montero pasan cosas. Siempre. Y esta vez no iba a ser menos. Con David no se puede hacer lo de toda la vida porque eso ya está hecho y sería un rollo. De ahí las fotografías. Nada de miradas al horizonte en un intento impostado de ser interesante. David es interesante con una bolsa de basura en la mano o con un café, cuando habla, cuando calla y observa, cuando está. Parece que es su etapa ahora, la de estar. Sin más y sin menos. El actor, director, dramaturgo -y lo que le echen- no para, su cabeza no para de crear. Inquieto, gamberro y artista aprovecha el hueco de un lunes a primera hora para repasar su carrera, la situación del oficio y tres de los últimos proyectos en los que está inmerso: El Nuevo Centro Andaluz de Teatro; Hemos vivido por debajo de nuestras posibilidades y Si yo fuera madre.

Pregunta: ¿Cuál es la clave?

David Montero: La clave es no tomarse tanto en serio. Hay un momento que te tocan entrevistas y quieres ser muy guay, inteligente, tener un buen discurso. Pero es verdad que como no nos toma nadie en serio nos queremos tomar muy en serio nosotros. Lo que intento siempre es que todo lo que hago tenga un rollo artístico. Hay mucha gente que entiende más el teatro como un oficio y está bien, pero yo que me creo que soy artista intento que mi discurso artístico esté en todos lados. No puedo aburrirme haciendo promoción en redes. Tengo que encontrar algo que para mí sea creativo y tenga un discurso artístico. Por eso busco que hasta en las entrevistas la fotografía tenga que ver conmigo, que sea yo y no cualquiera. Y si se me va me lo dices pero intento no ponerme solemne, no vale para nada, en verdad somos una pandilla de muertos de hambre que no nos toma nadie en serio. Pues esa es nuestra libertad, como no le importa a nadie hagamos el mamarracho. Es el momento en el que esté cada uno y este es mi momento ahora. 

P: ¿Has pasado por otros momentos?

David Montero: He pasado por etapas de tomarme muy en serio, me creía súper importante y eso, pero es que me aburría un montón. Las redes me han servido mucho para eso, para encontrar mi manera de hacer. Al principio decía: las redes hay que moverlas. Entonces escribía textos profundos pero no tenía mucho sentido. Pero a partir de un cierto momento las redes me han ayudado mucho para ser más gamberro. Hay una cosa que nos pasa, somos muy gamberros tomando una cerveza o en los ensayos pero de cara al exterior buscamos vender que hacemos cosas correctas. Cada vez me interesa menos esto.

P:  Dices que aún no tienes book ni videobook, ¿por qué? ¿La vida te posiciona?

David Montero: Mi carrera ha sido muy rara. Nunca he hecho una carrera de actor al uso ni tampoco una carrera de dramaturgo. Hubo un momento cuando empecé a escribir que todo el mundo decidió que ya no era actor y que era escritor. Después hubo un momento que empecé a trabajar mucho con gente de flamenco. Entonces decían "no es que ya David trabaja con los flamencos". Durante un tiempo sentía que me debía definir o en el fondo aceptar lo que el mercado te dice. Muchas veces pensaba que si hubiera seguido como actor ahora tendría una carrera. Pero llega un momento con treinta y tantos años que dices: es que este soy yo y a mí me gusta todo y voy saltando de una cosa a otra. Por supuesto siempre digo que me haré un book y un videobook pero nunca me lo hago, no sé por qué. 

P: ¿En qué momento estás ahora?

David Montero: Hay muchas cosas que me gustan y otras son para buscarte la vida. Lo cierto es que siempre he estado apostando por seguir viviendo de esto. Ha habido mucho tiempo que he trabajado en bares -no hace tanto, igual diez años o así-, y nunca descarto volver a currar en un bar. Como siempre vivo al límite, preferiría que no pero no lo veo como imposible. Pero a partir de un cierto momento decía que si me salía curro de algo parecido lo haría. Hay cosas que pruebo y también me gustan y cosas que pruebo y no. Por ejemplo, hice algunos años regiduría, sobre todo de flamenco, y a pesar de que pagaban bien de pronto vi que no me interesaba. Sin embargo el trabajo de actor, dramaturgo y director para mí se alimentan. Es verdad que no soy un actor al uso y que cada vez me cuesta más concebirme en proyectos ajenos. Los hago y los disfruto pero cuando uno pide deseos cada vez pido menos ese. Mis metas están más en escribir mis textos, hacer mis propios espectáculos. En este terreno en el que me muevo cada vez más, un terreo teatral menos formal, casi performativo. Me divierte más. Tengo un par de proyectos en solitario y mi ilusión sería ganar dinero con eso, que es con lo que no gano dinero. Estoy más en esa línea. 

P: ¿Tuviste claro de siempre a lo que te ibas a dedicar?

David Montero: De chico quería ser cantante, nunca he querido ser actor. Me gustaba John Travolta. Pero en el instituto Bécquer estaba Carlos Álvarez-Nóvoa y después Vicente Palacios y había una tradición de grupos de teatro grande. Había un grupo de gente que había terminado el instituto que se llamaba La Piña que daba un laboratorio. Hablo de los años noventa. Había una asignatura complementaria, dramatización, y me apunté porque a una profesora de literatura le gustaba el teatro que yo hacía. Y esto que en tercero de BUP te apuntas con un colega al teatro. Y desde entonces. No he dejado de hacer teatro nunca. Primero estudié periodismo e iba muy poco porque estaba todo el rato con los ensayos por las tardes en el instituto. Ganamos premios y fue una época de currar mucho. 

P: Y ahora, ¿qué te pasa con los premios?

David Montero: No me gustan los premios escénicos. Respeto a los que piensen en que vender la industria es una forma de generar riqueza. No estoy de acuerdo, aunque igual dentro de un año cambio de idea. Pero pienso que hoy por hoy los premios venden un falso glamour, esconden la precariedad y hay una explosión de ego desproporcionada. Mucha gente gana premios muy importantes y no tiene trabajo. Me parece mucho escaparate y poca verdad. 

P: ¿La verdad es ahora el centro de tu creación?

David Montero: Cada vez me interesan más proyectos que son vida. Que no son sólo teatro. Me interesa la verdad. En los últimos años, ha sido un proceso pero me gustan los proyectos que se insertan en la vida. Al final las grandes obras son acontecimientos que te pasan. Las mejores obras que he visto son tan maravillosas o tan terribles como cuando se te muere alguien que quieres, te deja una novia o te enamoras. Se me viene el Hamlet de Bob Wilson, yo salí de allí como si me hubiera enamorado. Es vida de alguna manera. Me gusta inventar cosas que sean vida. Una cosa que está en el teatro contemporáneo que es menos representación y más presentación.

P: ¿Y qué pasó con el periodismo?

David Montero: Nunca me interesó el trabajo de periodista. Creo que estudié eso porque era lo más parecido a ser escritor. Esto me di cuenta después. Se juntó que en segundo me dejó una novia, sufrí mucho y ya no podía verla. En la vida también influye lo personal. Terminamos y no podía ir a la facultad porque si la veía me moría de dolor. Entonces dejé de ir a clase pero es verdad que no me estaba interesando el periodismo. Nunca quise hacer prácticas. De pronto entendí más o menos que era ser periodista y no me apetecía un pimiento. Creo que me apetece ahora más, que me hace como gracia escribir desde un sitio mucho más literario. Iba muy poco a clase, hay gente que me encuentro y me recuerda pero yo no me acuerdo de ellos. Ya en los últimos años que estaba ya con Arte Dramático hacía todos los exámenes en septiembre. Cuando miras atrás piensas que sí has apostado por el teatro porque hice sacrificios de alguna manera por seguir vinculado con el teatro. 

P: ¿En qué consiste el proyecto Si yo fuera madre?

David Montero: Estoy haciendo una obra con dos actrices con bebés. Eso es un ejemplo claro de hacer cosas que estén vinculadas a la vida. Por varios motivos: primero porque unos bebés en escena están libres, no puedes pactar la función completa. Estaremos un año trabajando esto porque es un proceso de investigación a todos los niveles. Junto con Rocío Hoces y Julia Moyano estamos inventando una forma de ensayar con dos bebés siempre ensayando con nosotros. Será un espectáculo insólito cada día de verdad porque no podemos controlar. Hay una estructura que estamos pactando pero la vida decide sola. Los bebés son vida y en el escenario tienen lo que todos queremos: están y punto, por eso tienen el foco siempre. Como están harán lo que les dé la gana. Eso es vida. En su día fui pareja de ambas actrices, tuvimos una relación, y en este espectáculo hay algo de asomarse a nuestras vidas, lo que fueron nuestras relaciones, y a lo que es la maternidad para ellas o en mi caso el no haber sido padre. En definitiva, poner en el escenario vida. 

P: ¿Y el Hemos vivido por debajo de nuestras posibilidades?

David Montero: Tenía en la cabeza que además de irnos a Madrid o Barcelona a hacer talleres, teníamos que intercambiar conocimientos. Y en vez de quejarnos de lo mal que está la cosa, juntarnos para vernos hacer. Porque así se aprende, viendo a alguien inventar y hacer cosas. Un día se me ocurrió el título y pensé en un juego dramático. El proyecto se ha ido generando por una idea nuclear mía pero afinando con la experiencia y el trabajo con Rocío Hoces y Anabella Hernández. Siento que es un proyecto muy horizontal y eso mola mucho. Todo el mundo siente que no hay un centro. Lo que ocurre muchas veces con las artes escénicas es que aunque somos una periferia, todas las periferias crean un centro y de pronto se forma una nueva periferia y esto se llama poder y privilegio. Es muy horizontal por el sorteo y porque cada uno se apunta de lo que quiere ser. Esta última edición ha sido un salto, todos los participantes han cobrado. Siento que es un proyecto que todo el mundo siente suyo. Sentí mucha alegría en al última edición. Este proyecto ha tenido la virtud de hacer lo que todo el mundo quería que pasara. Somos una familia y, como todas, tenemos un tito que nos encanta y a otro que no podemos ver. Pero la familia de las artes escénicas -danza, performance, teatro y los del circo que quiero que se sumen a la próxima- es muy pequeña, somos una familia muy pequeña y los quiero a todos dentro.

P: ¿Y cómo surge el Nuevo Centro Andaluz de Teatro?

David Montero: Hicimos varios encuentros, en Sevilla y Málaga, entre autores y autoras andaluces que organiza ARESAN. El objetivo era ponernos cara y compartir inquietudes. En el segundo encuentro pensé hablando con otros compañeros que lo que hacemos es quejarnos de lo mal que está la cosa. Si nos juntamos sólo a quejarnos no arreglamos nada. Si queremos quejarnos nos encadenamos a la puerta de la Consejería de Cultura pero quejarnos entre nosotros sólo nos da bajón. Entonces en la tercera, que fue en Córdoba, pensamos que además de quejarnos podíamos pensar en qué queremos que ocurra. Hubo una efervescencia muy chula de dramaturgos diciendo que iban a refundar el CAT. Al final, como todas esas locuras colectivas se tenía que concretar. Nos reunimos Sergio Rubio, Juan Alberto Salvatierra, Javi Berger y yo y lo primero fue recuperar el Premio Romero Esteo. Toda la gente que tiene ahora cuarenta y tantos años que escribimos o ganamos o fuimos finalistas de este premio.

Sin ninguna ayuda economía se convocó y se va a publicar la obra y se hará una lectura conjunta simultánea en diez lugares de Andalucía. El Romero Esteo está siendo el bastión, la primera iniciativa porque es concreta y está generando cosas. También tiene otra vertiente más gamberra, más performativa. Las mamarrachadas que se me ocurren en mi casa y las hago porque en ese mamarrachismo hay un discurso artístico. 

P: ¿Habéis sentido el apoyo de la Junta de Andalucía?

David Montero: La Junta nos mandó por correo electrónico un requerimiento del departamento jurídico de la Consejería de Cultura instándonos a desconvocar el premio y dejar de utilizar el nombre porque son, según ellos, marcas registradas de la Junta de Andalucía. Es cierto que el Centro Andaluz de Teatro sí está registrado pero el Premio Romero Esteo no. Nos parece muy loco que lo único que haga cultura sea eso en vez de intentar sentarnos. En algún momento hemos planteado reunirnos pero siento que no hace falta porque lo que está pasando mola en sí mismo. Lo ideal sería que nos llamaran ellos que para eso les pagan, a nosotros nos cuesta el dinero. El siguiente Romero Esteo ya tiene dotación económica con la ayuda de la Fundación SGAE, poca pero tiene, y esto es un triunfo. Entre los cuatro hemos sacado para adelante un proyecto sin un duro. Algún día le diremos que esto se puede hacer y no cuesta mucho, nosotros con poco dinero lo hemos hecho. De momento nuestros teléfonos sólo han sonado para amenazarnos con acciones jurídicas. 

P: ¿Qué has aprendido en los talleres que das de dramaturgia?

David Montero: He aprendido mucho dando clase. Ayudando a la gente a crear he aprendido mucho sobre creatividad. Tiene mucho que ver con quitarte las barreras, los filtros, ser espontaneo. Con trabajo detrás, he leído mucho, he visto mucho teatro y danza, he pensado mucho y he asistido a muchas horas de ensayo. Pero con lo que tienes en cada momento tienes que inventar. No creo que en eso de "primero te preparas mucho y luego crea". No. Hay que estar a favor de lo que de verdad está pasando. Hay que inventar menos y descubrir más. La realidad nos da las cosas. Si no tenemos filtros y te relaciones con lo que va pasando, creas. En los talleres de dramaturgia siempre lo digo. Si alguien tiene la fantasía que en un taller conmigo de una semana, un mes o un año va a salir escribiendo eso no es así. Tú escribes porque escribes. Te encierras en tu casa o te encierras en un grupo si vas a crear desde la escena. Hay días que todo fluye de maravilla y te sientes el mejor dramaturgo de la historia y otros días que piensas que llevan razón, que soy muy malo y no valgo. 

Siento que hay una nueva etapa. En general me siento más cerca de la generación que viene por detrás, la gente con veinte o treinta y tantos. En el teatro andaluz o sevillano creo que antes había más competencia. Igual soy un ingenuo pero yo siento que la gente es más sana. Siempre hay problemas porque hay muy poco trabajo y están los dos dedos de frente de pensar que el trabajo lo quita el de al lado. Siento que la crisis ha ayudado, como no tenemos nada que perder. Antes había un poquito dinero que repartir, ahora ni eso. Ahora se piensa que de perdidos por lo menos vamos a pasarlo bien. Antes había una cosa de acertar, de hacer lo que se supone que funciona. Pero ahora hago lo que me da la gana, por supuesto quiero comunicarle al público, pero hago lo que me da la gana porque total, tendremos cinco bolos. Por lo menos cinco bolos de lo que quiero.

Entrevista: Fran García

Fotografía: Alejandro Talaveron