Entrevista | Coco Villarreal

"El querer hacer teatro ya es una proeza"

Más de una década recorriendo el mundo gracias al teatro. Coco Villarreal dirige el último montaje de Teatro Prieto Compañía Internacional. Un grupo artístico que nació en Berlín y que se encuentra a las puertas de cumplir diez años. Tambor y Pluma, adaptación libre de Fando y Lis (Fernando Arrabal), se estrenará este fin de semana en el Teatro Távora. El artista mexicano repasa, entre otras cosas, los inicios del proyecto y las nuevas formas de promocionar el espectáculo en estos tiempos complicados. 

Pregunta: ¿Qué te ha aportado recorrer el mundo haciendo teatro?

Coco Villarreal: Llevo doce años viajando y trabajando del teatro en diferentes partes del mundo. En el momento en donde me salieron las alas y el mundo me dijo que me fuera a hacer teatro por ahí, yo me encuentro completamente feliz y embelesado de tener esa oportunidad. Ese karma que me genera la necesidad de que es lo que tengo que hacer. Eso mismo me va abriendo muchos terrenos internos. Es como si fuera una sola búsqueda, como si mi búsqueda teatral estuviera dirigida también a mi búsqueda interna y a través de esa búsqueda teatral en diferentes sitios y conociendo diferente gente y estableciendo diferentes lazos van abriéndose diferentes realidades. El querer hacer teatro ya es una proeza. Cualquier compañía que haga teatro de forma completa, involucrada, merece todos los aplausos del mundo. Hacer teatro es una de las actividades que menos recomiendo a alguien que no esté enfermamente loco por el quehacer teatral. 

P: ¿Qué supone para ti tener la posibilidad de viajar durante el proceso creativo?

Coco Villarreal: Es importante nutrirme de imágenes novedosas, imágenes que estén todo el tiempo deconstruyendo mi mundo interno y cuestionándome. La mejor forma de conseguir esas nuevas imágenes, a pesar de las nuevas tecnologías, es a través de viajar. Hemos realizado muchos viajes en este proceso de Fando y Lis. Los más importantes fueron a la India y aquí en Andalucía en el Bosque, Cádiz. Un encuentro con las zonas naturales. El simple hecho de transitar por esas realidades nos abre la imaginación, nos propone imágenes nuevas, diferentes, de universos por explorar. Eso lo hemos conjuntado con el trabajo previo realizado. Dinámicas de parejas, dinámicas humanas. Reacciones humanas que muchas veces obedecen a arquetipos, cosas aprendidas que cuesta mucho trabajo descodificar de nuestra mente y cuerpo. 

P: ¿Cómo surge la idea de esta propuesta?

Coco Villarreal: Todo se remonta al encuentro de Emergentes que organiza el grupo de Teatro Habitado. A mí me invitan a Andalucía hace un par de años para presentar una pieza de mi trabajo con la danza Butoh. Al año siguiente vuelvo para participar en la producción propia del encuentro. Ahí tuve la fortuna de conocer a Manuela Tirado y Javier Rojas, los dos actores con los que presentamos Tamor y Pluma. Surgió una relación de amistad muy buena. Ellos tenían el impulso fuerte de dar un salto de su trabajo actoral amateur a través de escuelas a lo profesional. Me invitaron, me dijeron que querían hacer un microteatro y que habían pensado en mí para dirigir por dónde podría ir la situación. A mí esto me emocionó mucho porque los considero creadores muy interesantes, y organizamos un primer ensayo en la azotea de casa de Manuela el verano pasado. Cuando comenzaron a trabajar y a hacer su primera exploración, les pedí que trabajaran con restricciones físicas. Por ejemplo, Manuela utilizó la restricción de las piernas. Me agradó mucho como Javi la carga, la lleva, la arrastra. Entonces en mi mente empezaron a resonar los textos de Fando y Lis. Al terminar el ensayo les propuse montarla.

Ellos esperaban un trabajo más tranquilo, de menos exigencia. Pero el proyecto nos ha venido exigiendo en sí mismo y nos hemos permitido caer en ese precipicio de la creación. Sin restricciones, sin decirnos lo que podía o no podía entrar. Caímos en el precipicio profundo de que todo es posible. 

P: ¿Cómo abordáis un tema tan de actualidad como es la violencia de género?

Coco Villarreal: Nos ha costado mucho trabajo encontrar la vinculación concreta y real. Podemos hablar de muchas cosas vigentes actualmente, como evitar la violencia contra la mujer. Todo eso que en realidad forma parte de la humanidad y que en este momento histórico se está empezando a abrir con mucha fuerza. En este país hay muchas políticas que van a favor de evitar la violencia. La obra trata de las relaciones violentas. Pudiera ser que en el texto original uno se pueda identificar más con el personaje de Lis, que es la víctima. Nosotros, a lo largo de la exploración, hemos intentado no victimar a ninguno de los dos personajes. Creemos que hay que aceptar una igualdad y resaltar los vicios y los patrones repetitivos de cada uno de los personajes más que de encontrar una víctima y un verdugo. 

P: En estos tiempos complicados para llenar salas, ¿habéis promocionado la pieza de alguna manera en especial?

Coco Villarreal: Hemos realizado intervenciones en exterior que son más desde el punto de vista publicitario. Como estar personas en un bar y nosotros pasar escenas que hemos editado simplemente con ese fin, se reparten volantes y se explica. Queremos hacer nuevas intervenciones en el ámbito metateatral y relacionado con las intervenciones que podría haber hecho Agusto Boal del Teatro del Oprimido. Es un teatro invisible, un hecho escénico que parte de los hechos reales y donde los espectadores en realidad son invadidos por una acción que cuesta diferenciar entre lo teatral y lo real. Iremos a los bares a hacer estas intervenciones. Preparándonos para el estreno de esta semana. En nuestra página de Facebook lanzaremos también ofertas como dos entradas al precio de una. 

P: ¿Qué encontrará el espectador en esta propuesta?

Coco Villarreal: Una búsqueda incansable de la teatralidad. Nos gusta jugar con la teatralidad. Jugar a crear universos que después desbaratamos. Llevar también una exploración hacia lo metateatral, donde el público pueda cuestionarse si lo que ocurre en ese momento es parte de la realidad o un experimento teatral. También los recursos técnicos: hay proyecciones, una escenografía muy vistosa y trabajada con una tonelada de arena en escena, una instalación muy cuidadosa que realiza un artista plástico, etc. 

P: Después de recorrer medio mundo, ¿qué impresión tienes de la escena sevillana?

Coco Villarreal: Las primeras cosas que presencié las veía con mucha simpleza. No todo, hay cosas y cosas. Mis ojos venían de estar viendo festivales internacionales todo el tiempo, entonces encontraba una escena un tanto repetitiva y sin embargo con mucha mística. No quiero decir que sea de mala calidad. Cualquier manifestación artística teatral ya merece todos los aplausos del mundo por el simple hecho de existir porque hacer teatro es una de las cosas más difíciles que existen. Entonces veía una estética muy definida, muy repetitiva. Me pareció raro porque una representación teatral tiene mucho que ver con lo cultural y con lo antropológico. Y la cultura andaluza a mí me fascina, aquí me siento como en mi casa. Un calor muy especial, un vacile todo el tiempo que es muy característico de mi país. Entonces no me cuadraba. Posteriormente me adentré, empecé a buscar con otro afán. Destaco, por ejemplo, el teatro de Juan José Morales 'Tate' o de Sennsa Teatro, realizan un trabajo excepcional. 

Entrevista: Fran García.

Fotografía: Alejandro Talaverón.