Entrevista | Araceli De Areba

"Contamos historias para que el público piense y reflexione"

Valiente, luchadora, polifacética y pasional. La actriz, dramaturga y directora Araceli De Areba lleva seis años dedicados al teatro inclusivo. Dirige al grupo de la ONCE y la Asociación de Mujeres Parque Amate. El trabajo diario la ha ido curtiendo en formar a personas que luchan por tener su espacio para contar historias. Precisamente uno de los grupos que dirige ha sido víctima de la censura. En su lista de inquietudes está el mundo audiovisual. A corto plazo comenzará la grabación del que será su primer cortometraje. 

Pregunta: ¿Es el teatro una herramienta de cambio social?

Araceli: Sin duda. Me he dado cuenta que el teatro es un estilo y una forma de vida, como un pensamiento. Es la herramienta social más potente que hay para transformar la sociedad. Me han pasado cosas que me hacen dar las gracias. Gracias que estaba aquí haciendo teatro. Y gracias a esto veo una evolución en la gente, en los grupos.

Trabajo con un grupo de mujeres que se llama Asociación de Mujeres Parque Amate. Un grupo de amas de casa que se han empoderado a través del teatro de manera que es difícil imaginar. Un trabajo maravilloso. El teatro para ellas es el aire puro, el oxígeno del día a día, de hacer las camas, de los maridos, etc. Empezamos a montar Lluvia Dorada, una obra de la actriz y dramaturga sevillana Noelia Morgana y nos la censuraron. El distrito Cerro-Amate nos censuró la obra. Una persona que no entiende de teatro, que no sabe qué género es la sátira. Estas amas de casa, mis mujeres empoderadas, dijeron que la obra se iba a hacer. Había sido su motor durante el año, las ilusiones, las ganas, el espíritu luchador, lo aprendido y lo enseñado. Ellas se divierten de una manera increíble. Cogimos y alquilamos el Teatro Távora. Ellos se portaron muy bien con nosotras. Nos cedieron el teatro por un precio simbólico y llenamos la sala. Estuvimos trabajando desde diciembre a mayo. Una persona que no entiende nada de teatro, una persona elegida a dedo, un cargo de libre asignación dijo que con la obra se van a sentir ofendidas ciertas personas, se tiraron la pelota unos a otros, hasta que la máxima responsable dijo que no se hacía. Hemos roto relaciones con el distrito.

Pregunta: ¿Y qué ha pasado con el grupo?

Araceli: El distrito está para que esos recursos lleguen a todo el mundo. Y para esas personas el taller de teatro era muy importante. Era su ilusión. Era el único momento que tenían para ellas, para desconectar de su trabajo o de su casa. Dos horas a la semana era la vida de ellas. Y este año el distrito les ha dicho que no hay taller. Lo trasladan a Su Eminencia. Y es lo que hay. Y antes ensayábamos en la Asociación de Mujeres Parque Amate y de repente se han sacado de la manga que el espacio no está condicionado. Las mujeres me han pedido que siga con ellas de forma paralela y por su puesto les he dicho que sí. Son un motor imprescindible para mí en mi vida, lo que ellas me aportan y lo que yo les doy. Hay un trato familiar pero muy disciplinado. Son las más disciplinadas, llegan y todo es muy ritual. Han entrado conmigo en el juego y todo es así, es genial con ellas. El distrito no ha contado conmigo este año pero vamos, si me lo hubieran propuesto hubiera dicho que no. Pero ni si quiera han contado conmigo. Primero le quitan el pan a una trabajadora que se está ganando la vida, algo difícil en nuestro mundo; y segundo les quitan los recursos a las personas a las que está destinado.

Seguimos haciendo teatro juntas y eso les molesta. Ellas aprendieron a no callarse. Muchas al principio estaban asustadas pero han empezado a pensar que esta situación no podía ser. Y eso nos lo ha dado el teatro. Por eso esto es una herramienta maravillosa. 

Pregunta: ¿Existe la libertad de expresión? 

Araceli: No sé si ahora hay más libertad que antes. A pesar de que somos jóvenes, mi experiencia me dice que ahora no hay libertad de expresión. No la hay. Sólo hay que ver a los raperos o los titiriteros. Se coarta mucho la libertad de expresión, y en teatro también. Los poderosos saben que es una herramienta de revolución, si te pinchan es porque algo estás haciendo bien.

La obra que nos censuraron es una sátira de las personas, cómo hablan, de la inmigración, de cómo se dirigen a los negros o a los chinos. Se habla de la homosexualidad. En el distrito me dijeron que si iba un negro y veía la obra los denunciaría. Es decir, ellos dan por hecho que el negro es más ignorante que ellos que no han entendido la obra, y entonces no vaya a ser que ese negro, que como el pobre es ignorante, no lo entienda y los denuncie. Contamos historias para que el público piense y reflexione. Y no lo entienden. Están en los cargos públicos gente que no tienen ni idea. No hay absoluta libertad de expresión. Todo pasa filtros, sólo hay que ver la programación de los teatros potentes de Sevilla. 

Pregunta: También diriges el grupo de la ONCE, ¿cómo llegas al teatro inclusivo?

Araceli: Termino la formación en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla y no sabía qué hacer. Como todo el mundo, no sabía si irme a Madrid, quedarme o qué hacer. Estaba perdida con mi vida. Siempre he tenido un espíritu luchador. Me enteré que necesitaban una directora en la ONCE. Sin experiencia eché mi currículum. Allí me preguntaron qué herramientas tenía yo, qué ofrecía. No recuerdo qué dije pero dije la verdad. Llevar un grupo con normalidad, que no fuera un grupo de exclusión e intentar interactuar en el panorama de Sevilla que es muy difícil porque hay cierto monopolio y demás. Y más como tengas una discapacidad. De hecho hay certámenes que son sólo para personas con discapacidad. Todo con la etiqueta de la incapacidad ¿Y la capacidad dónde está? Quería potenciar esa parte porque lo veo con naturalidad. No me gusta la inclusión exclusiva. Me cogieron y empecé a trabajar con ellos. Llegué sin saber nada y además una discapacidad muy concreta. Visual. Las personas que han perdido la vista tienen ciertas carencias, psicológicamente afecta mucho, y hay gente que tiene mucha carga. Muchísima. Han pasado por etapas de aceptación, de duelo, arriba, abajo. Es como una montaña rusa y para ellos ha sido un viaje hasta llegar a aceptarlo. Y en muchos casos el teatro ha sido una herramienta para que eso sea más liviano o consigan llevar la vida con más alegría. 

Pregunta: ¿Qué supone trabajar ahí?

Araceli:  A mí me han dicho: Araceli, es que tú eres mis ojos. Es precioso. Veo a través de ti. Llegué y fue como tirarme a los leones. Tuve que ir creciendo a través de la experiencia. Yo era muy joven, mujer. En frente tenía personas que venían con mucha carga. El grupo no es el que es ahora, ha ido evolucionando. Ahora está consolidado, es potente. Algunos siguen, otros se han marchado. Al principio me preguntaba si les tenía que hablar, por ejemplo, de Layton. Hicimos Bodas de Sangre el primer año. Vi que había personas muy buenas, vi potencial y la montamos. Por ejemplo, me encontré a una chica que no podía hablar de ciertas cosas y no sabía cuáles eran. No quería decir palabras del texto y no sabía por qué. Me fui adaptando poco a poco a la situación a lo que me iba encontrando. Hay gente muy diversa. Ya no sólo es la ceguera o la discapacidad visual sino que detrás de eso hay otras cosas. Empecé a trabajar con coreografías a través de marcar todo mucho. Siempre el espacio es muy importante. Les guio, me pongo delante de las personas que son ciegos totales, ellas se ponen detrás como una segunda piel. Las personas que no han visto nunca, que son ciegos de nacimiento, no tienen la soltura de señalar, por ejemplo. Nunca han señalado.

Ya son seis años. Un grupo consolidado, muy bueno. Muy potente. Es una familia, una red social importante para ellos. Nos han pasado muchas cosas, gente que ha padecido enfermedades, que han fallecido familiares o incluso una compañera que nos dejó hace dos años. Mucho vínculo emocional. Aprendo mucho, y a valorar muchas cosas. Tengo dos grupos, el de los adultos y el de los niños. En los niños ves la evolución y es una barbaridad. Autoestima baja, acoso escolar, pánico de hablar en público. Se chocan y es motivo de burla. Y aprenden a llevar eso con más gracia. Es una forma de vida, una forma de vivir.

También pienso en lo injusto que es que una persona que ve poco, por ejemplo, estudiando arte dramático qué hace. Nada está preparado para ellos. Desde las calles hasta la formación reglada. Y no hablemos de las salidas profesionales. Imagina si quieren ser actores o actrices. Si es difícil para nosotros, imagina cualquier cosa que te haga no seguir el canon estricto. Estás fuera. Somos nosotros los que tenemos que abrir los ojos.

Pregunta: ¿Cuál es el papel de la mujer en el teatro y en la sociedad?

Araceli: ¿Dónde están las mujeres? Las mujeres, eso ya es otro papel. Pertenezco a un grupo de exclusión: la mujer dramaturga y directora. Estamos hechas para que seamos musas de alguien. Guapas, delgadas, perfectas, etcétera.

He llegado a sitios en los que explico cómo va todo y el técnico de la sala mira a mi técnico de luces, que yo he contratado, y le pregunta dudas. Mi técnico rápidamente responde: mírala a ella, lo lleva ella. ¿Crees que la parte técnica no la llevo? Si dirijo el espectáculo. Y en la faceta de escritora igual. Al final todo es educacional, está en la sociedad y se fomenta. Hay gente que me ha dicho que las mujeres culturalmente o genéticamente incluso, barbaridades así, no se dedican más a la parte de la escritura o la dirección porque le llama más estar delante de una cámara. ¿Cómo? ¿Me puedes repetir? En todos lados no se consigue respeto. Y eso que en nuestro mundo se presupone un ambiente más abierto pero no, precisamente no es así. Cuando llegas a niveles profesionales ves la figura del director: hombre mayor, tirano y todo estos tópicos. Parece que esto va desmoronándose pero queda mucho por hacer.

En mi trabajo hago mucho hincapié en el papel de la mujer en la vida diaria. Estoy poniendo una semilla que germina. En una improvisación veo a una mujer haciendo de hombre y le pregunté el motivo. Me dijo que era director de orquesta. ¿Y no puede ser una mujer directora de orquesta? Y se sorprendió y me dijo que sí. Fíjate la memez. Está tan dentro, tan arraigado. Y eso es educacional, el teatro va abriendo válvulas.


Pregunta: Además del éxito del Rocky Horror Madness Show, ¿qué proyectos tienes en mente?

Araceli: El Rocky es liberador. El público se lo pasa muy bien, yo me lo paso muy bien. Lo dirige una mujer, Marina; la producción la llevan mujeres: Nieve, Mel y Marina. Mujeres, mujeres, mujeres. Trata el tema de la liberación sexual de la mujer y del hombre. Para mí es pasarlo bien, es un proyecto que tengo en el que cada mes me divierto más. Hay personas que son muy seguidoras y que vienen todos los meses porque es su rato de liberación. 

Ahora también me estoy dedicando más al mundo audiovisual. Estoy escribiendo guiones. Siempre he escrito para teatro. Ahora he escrito un cortometraje que pronto vamos a comenzar a grabar. Mi proyecto en mente es hacer una serie. Me apetece, me gusta y creo que es muy liberador escribir. Contar historias, no me veo haciendo otra cosa. No es que no me vea, me encanta la danza, la música, toco instrumentos... pero contar historias es lo que más me llena. Si sabes transmitir eso llega al público y soy muy pasional y muy emocional. No sé qué pasará dentro de veinte años pero ahora no me veo haciendo otra cosa. 

Entrevista: Fran García.

Fotografías: Alejandro Márquez.