Entrevista | Ana Fernández

"Todos los seres humanos deberíamos ser feministas" 

La actriz Ana Fernández conquistó el teatro Lope de Vega de la capital hispalense con El lunar de Lady Chatterley. La sevillana repasa sus comienzos, el momento que atraviesa la profesión y otras cuestiones de actualidad. Siempre desde el prisma de una mujer que lleva varias décadas en una profesión dura pero apasionante. En el año 1999 ganó el Goya a mejor actriz revelación por su papel en la película Solas, un hecho que le cambió la vida pero nunca le nubló la realidad. 

Pregunta: ¿Cómo es tu proceso de creación?

Ana: Normalmente el punto en común entre todos los personajes fundamentalmente es que la información la encuentras en el texto. El texto significa lo que dice el personaje, lo que no dice, lo que dicen del personaje y todo lo que le rodea. En el teatro, además, está la batuta o la mano directa del director y hay que confiar en él porque un texto se puede sentir y decir de muchas maneras. Entonces yo aporto desde el lugar que me corresponde. Saco mucha información del texto. Mucha, mucha, mucha. Defiendo al personaje basándome en el texto fundamentalmente. 

Pregunta: ¿Las mujeres lo tienen más difícil en esta profesión?

Ana: En esta profesión, la mayoría de historias están escritas por hombres y casi para los hombres. A partir de una determinada edad las actrices tenemos muy pocos personajes que sean atractivos. Además si eres madre te quitan la sexualidad. Cada vez que he interpretado una madre es como que ya eres madre y no puedes ser sexual, ni carnal, ni sensual ni casi inteligente. Eres servidora por y para. Hay mucho que cambiar. Las cosas han ido evolucionando pero hay muchas cosas que siguen igual. Es llamativa la lentitud, cómo la estructura machista intenta por todos los medios perpetuarse. Hasta el término feminista se ha denostado. Y han conseguido que este término que es maravilloso, porque cuyo significado es simplemente luchar por la igualdad entre hombres y mujeres, igualdad y respeto, sea considerado un término despectivo y agresivo.

Hay colegas que me han preguntado si iba a vender este espectáculo como feminista. Y les he contestado: ¿y por qué no? Es como que el término asusta y es porque lo han manipulado hasta el punto que mucha gente se pone a la defensiva cuando debería ser maravilloso. Todos los seres humanos deberíamos ser feministas. 

Pregunta: ¿Hay libertad de expresión?

Ana: La libertad de expresión queda en la lucha que hay que hacer diariamente por ella. En la sociedad hay logros que se consiguen con muchísimo esfuerzo tras muchos años de trabajo y de constancia y que se pueden perder en nada. Hay que estar muy alerta con los manipuladores, con los castradores, con los que quieren quitar las libertades que hemos conseguido, los equilibrios sociales, etc. Y la libertad de expresión es una de ellas.

Pregunta: En esta profesión marcada por la fragilidad, ¿es fácil quedarse en el camino?

Ana: Hice un curso con Carlos Gandolfo, que era un gran director y un gran profesor. A mí Carlos me dijo que hiciera mejor un curso de taichí antes de dedicarme a esto. Creo que él se equivocó porque afortunadamente sigo viviendo de esto. Y llevo unos cuantos años. Entonces depende de tus ganas, de tu energía. Es un oficio muy duro. Desde la edad que tengo y lo que creo, y lo digo desde el corazón, es que está muy bien tener otra pasión. Y si son más pasiones mucho mejor. Para poder alimentarte también. Lo bueno que tiene la actuación es que cualquier cosa que hagas la alimenta, alimentas al actor que eres. Si trabajas de camarero tienes una ventana abierta al mundo, a los seres humanos. Si eres observador lo aprovechas. Lo mismo si te toca hacer otra cosa. Tal vez un día te toca un personaje que es camarero o lo que sea y eso ya lo tienes ganado. Nuestro trabajo es encarnar a otros y a otras que no somos nosotros, entonces mientras más información tengas sobre el ser humano, y de todo lo que el ser humano puede llegar a ser y hacer muchísimo mejor. Y además, si una o varias pasiones te alimentan, la frustración que te puede dar el no tener trabajo de actor, no encontrar a los personajes que más te gustan, vas teniendo un equilibrio de mente y de sentimiento. Y eso es muy sano.

Pregunta: ¿Qué momento vive la profesión?

Ana: Es fundamental no esperar a que te llamen. Ahora que la televisión tiene tanta importancia y desgraciadamente se está dando que puedan llamar a gente por el número de seguidores. Eso es una barbaridad. Los actores y actrices, mientras más cerca estés de la tierra, mientras más cerca estés de lo que te toca ser, mejor. Interpretar, respirar al ser humano que tiene un abanico tan amplio. Y poder jugar a otras vidas. No es una profesión para que seas famoso. Si te llega la fama es el resultado de muchas cosas. Ahora están las cosas de otra manera. Los más jóvenes no se tienen que desalentar. Tengo amigas jóvenes que se frustran al pensar que tienen que competir con eso, y creo que tener una visibilidad en las redes de esa manera es un trabajo paralelo que conlleva mucha energía. Si es la pasión de cada uno, a por ello. Cada uno con lo suyo. Se han abierto tantas puertas ahora que negar internet es absurdo. Estamos en las redes, si no estás ahí parece que no existes. Pero hay que tener cuidado y desde luego no pensar que el número de seguidores te hace ser mejor o peor actor.

Pregunta: ¿Cómo cambió tu vida el éxito de Solas?

Ana: Me cambió la vida porque empecé a hacer cine. Pero siempre con la conciencia de que yo había tenido años de trabajar mucho con una compañía y otros de no tener nada. Entonces siempre pensaba a ver lo que dura esto. Es un oficio muy duro. Hice Solas con treinta y tres años. No era una niña. Y nunca me lo creí del todo. En este oficio puedes ganar en un día lo que en otros se gana en una semana. El problema es que a lo mejor trabajas un día y luego un mes no. Y eso que has ganado en un día tienes que guardarlo porque el mes tiene más de un día. Todo es muy relativo. Los que llegan y consiguen ser ricos con esto, ¿cuántos son? La profesión la sustentan los que no son ricos. Ellos están y por su puesto son importantísimos, pero el teatro y la profesión la sustentan las pequeñas compañías que van por los sitios porque son los que van haciendo espectadores. Es fundamental tener la etapa de montar y desmontar. No digo que estés toda la vida ahí, pero hay que pasar por eso. La etapa de tener pequeña compañía, de ir, de moverte, eso es muy enriquecedor y es fundamental para respetar todo lo que hay alrededor. Cuando no sabes nada de eso tienes una idea del oficio muy distorsionada y creo que no es real.

Tengo más madurez para relativizar. No dar importancia a según qué cosas. Realmente cuando tienes treinta y tres años no eres ninguna niña. Sabía que era conocida y tal, pero que de pronto no soy conocida y no tengo un tremendo drama vital. Por eso El lunar de Lady Chatterley es el resultado de una actriz que quería trabajar haciendo lo que le gusta, con un texto que le gusta, y no esperar a que llamen. 

Pregunta: A partir de tu experiencia, ¿qué aconsejas a los jóvenes que están empezando?

Ana: Yo pasé por una compañía que fue la Jácara. Me llamaron, no la monté. Con Alfonso Zurro, Maica Barroso, Pedro Casablanc, etc. Fue una gran experiencia, pasar por un grupo es fundamental. El teatro es la base de todo. Si quieres ser actor o actriz tienes que pasar por el teatro. No hay que tener tanta prisa, hay que formarse bien. La formación es fundamental. Ya cada uno después debe valorar. Lo que yo considero interesante tal vez el otro no. Cada uno se debe mover por su impulso, por lo que siente y necesite. Por lo que quiera hacer. Cualquier vía es buena si se afronta con amor a lo que se está haciendo, con optimismo, con ganas, con energía, y desde luego con trabajo. 

Entrevista: Fran García.

Fotografía: Alejandro Márquez.