ENTREVISTA | D.B. y M.A.P. Autores y directores de "Orgullo S. O. S"

Este miércoles llega a Sala Cero "OrgulloSOS". Una obra escrita y dirigida por Miguel Angel Parra y Daniel Blanco e interpretada por Avelino Piedad. La propuesta se estrenó en la I Muestra de Teatro con Orgullo. Ahora vuelven con una gira que recorrerá Málaga, Madrid y Sevilla. Además de varias fechas más que llegarán en 2018. Nos sentamos con los creadores para que nos cuenten los detalles.

P: ¿Cómo nace "OrgulloSOS"
Daniel: El germen de esta obra viene de junio del año pasado, en 2016, cuando la obra fue estrenada en Microteatro Sevilla. Era una obrita de 15 minutos y nos fue muy bien y tuvo mucho recorrido. Fue un poco por la demanda popular por lo que decidimos ampliarla a una obra de una hora y veinte, aproximadamente. Y es ahí donde está el germen de este espectáculo donde nos encontramos a un personaje que no es más que un consultor es una especie de teléfono de la esperanza para el colectivo LGBT.

P: ¿Habladnos sobre del espectáculo?
Miguel: Es la historia de un homosexual de cincuenta y mucho que está un poco fuera de lugar, no se encuentra muy actualizado con esto de las aplicaciones para ligar, ni de toda la historia de la liberación del colectivo gay porque ha estado casi 30 años cuidando a su madre en el pueblo. Entonces, cuando vuelve a la gran ciudad decide que quiere ayudar a la gente y hacerlo a través de una ONG. Pero claro, se le plantean una serie de cuestiones a las que él no está acostumbrado. Hay un gran desfase social y personal, porque él no se haya en ese mundo, creo que él no se perdona el haberse abandonado y haberse perdido tantas cosas de la vida. Él se fue Madrid, sus padres lo echaron de su casa del pueblo y allí empezó a vivir la movida de los 80. Y justo cuando mejor estaba se tiene que volver al pueblo para cuidar de su madre. Eso evidentemente hace que se pierda todo lo bueno que esperaba que le pasara. Y cuando vuelve todo eso ya se ha terminado. Ni él es ese joven moderno con ganas de vivir, ni el entorno le acompaña. Por lo que nos encontramos con dos dramas; uno, el suyo interno de no ubicarse, y segundo el drama social. Por eso hay dos partes. Uno es su falta de ubicación, porque muchas veces no entiende cosas que le cuentan al teléfono, "pero tu como vas a ser maricón y del PP" (risas) y esto ocurre mientras fuera es la manifestación del orgullo gay. Y la segunda parte es justo al contrario, el ya está ubicado y tiene un medio novio con el que tiene una relación estable y esto transcurre mientras fuera hay una marcha a favor de la familia tradicional y en contra del matrimonio gay. Por lo que ahora que él está bien, es el entorno el que no le acompaña.

Daniel: La obra funciona un poco en dos direcciones, en una conocemos la vida de Rey, el protagonista, y sirve de homenaje a esa generación que abanderó la conquista de las desigualdades y sufrió esa represión de vagos y maleantes. Una generación que tuvo que esconderse y sufrir el terremoto del sida. Y por otra para hacer una radiografía de la sociedad actual, para ver si realmente somos tan tolerantes como pensamos. Y si ya está todo conseguido, porque muchas veces se escucha eso en la calle. Porque a lo mejor hay resquicios y circunstancias que no se ven pero que aún hay que mostrar. Al final en la obra de lo que se habla es del respeto, de la tolerancia y de ese pulso cotidiano que todas las minorías tiene que hacer a diario contra los actos de marginación y odio. De lo que hablamos es de emociones universales, todos queremos querer y ser queridos. Como dice Rey, todos tenemos derecho a nuestra parcela de felicidad. Y que pasa cuando uno no la tiene o no la encuentra.
Y que todo se resume a que uno encuentre su nido, donde uno se siente a salvo. Porque Rey, cuando se siente seguro es porque ya ha conseguido construir su nido, tiene ya sus amigos, su zona de confort y dice: esto ya si es el paraíso.

P: ¿Cómo de una escena micro se llega a un espectáculo tan completo como el que nos contáis?
Miguel: Digamos que la micro era un poquito más amable. Se quedaba en la primera parte, pero también había un cambio. Nosotros decimos que hay un hachazo en la obra que te deja descolgado, y eso ya pasaba en la escena micro.

Daniel: Eran como quince minutos de un no parar de reír y de repente hay un momento en el que se ve como la gente aguanta la respiración porque hay un cambio de registro en cuestión de diez segundos. Y eso funcionaba en el micro y en el espectáculo completo igual.

Miguel: El micro era una escena con risas y tópicos, porque al final se nos va, sale ese toque de humor. Y está muy bien porque hay una parte de reivindicación, compromiso, otra de homenaje, y una de autocrítica, porque eso lo hacemos mucho, reírnos de nosotros mismos, desde las siglas del colectivo LGBT.... y de ahí para arriba. Y eso no es "me rio del mariquita", sino que hay cosas de las que nos tenemos que saber reír. Entonces a la hora de ampliar la obra Dani tuvo una genial idea y es sacarlo del contexto, de manera que evolucionase el personaje. Y ahí también juega un papel fundamental la puesta en escena. Rey está envuelto en una estructura circular que da mucho juego con la escena. Porque hay un contraste y vemos como a cambiado el contexto que lo rodea pero también como ha cambiado él.

P: ¿Qué aporta Avelino Piedad como actor a este espectáculo?
Miguel: Con Avelino Piedad nos tocó la lotería. Yo cuando estaba con él guión pensé en él. Y eso que yo no conocía mucho a Avelino. Pero le dije a Dani, creo que tengo al actor, porque no teníamos actor y ya nos habían seleccionado en Microteatro. Íbamos a hacer un casting en plan espontáneo porque teníamos poco tiempo. Y se lo comenté a Abelino y dijo que sí. Yo ahora no me imagino esta obra con otro actor. Nos costará mucho si tenemos que sustituirlo en algún momento. Porque nosotros lo habíamos visto haciendo otro tipo de cosas en Micro, incluso algo clásico que había montado de Alfonso Zurro, además de lo que hace con su compañía Ridiculus Teatro, y esto rompía mucho. A raíz del éxito y la propuesta de hacer la obra entera el dijo que sí. Y fíjate que él ahora está en Madrid y eso complica ahora la cosa para los ensayos, pero es que no nos planteamos la obra de otra manera. Se creó una simbiosis perfecta entre el texto y él. Ha aportado él mismo muchas ideas, inventándose incluso una subtrama que nosotros hemos continuado y ampliado en la obra. Todo esto sumado a su manera de ser, cómo se ha criado, cómo ha aportado situaciones que le han pasado... es magnífico.

P: El título avanza de forma clara la temática gay del espectáculo. ¿No teníais recelo a que cierto sector del público fuera reacio?
Daniel: Fue una de las primeras cosas que hablamos. Queríamos que fuese así. Nos apetecía hablar de integración y poner encima de la mesa el dilema de "¿Realmente está todo conseguido?" y la única manera que se nos ocurría para dar respuesta era poner a este personaje sobre el escenario. Él representa lo que ahora llamamos "el mariquita antiguo", este hombre de 60 años, que sigue vistiendo con licra... Queríamos que este fuese el personaje porque queremos decirle a los jóvenes de ahora que esto de las libertades no es por combustión espontanea en la sociedad, sino que hay una generación que ha abanderado, que ha sufrido esto, que ha estado en la cárcel y a la que no se le ha permitido tener esa libertad que se tiene ahora. Que no se les ha permitido amar y que ha sido infeliz por culpa de esto, que ha vivido una dictadura y que ahora se pregunta "¿Por qué no he podido ser feliz? ¿Por qué me tocó vivir eso?". Lo teníamos todo para montar esta obra.

P: ¿Cómo presentaríais el espectáculo? ¿Qué destacaríais de él?
Daniel: Hay debates que nunca tenemos que dejar de hacer, y uno de ellos es la tolerancia, el respeto y saber escuchar. Bajo esos tres pilares está construida esta obra ¿Realmente somos tan tolerantes como creemos? ¿Sabemos respetar al otro? ¿Sabemos escucharle? Es una obra sobre la necesidad de sentirte arropado y querido en la sociedad en la que te ha tocado vivir. Es una obra que retrata el movimiento LGBT actual a través del humor, la risa, la exageración y de la auto parodia como un vehículo para debatir y poner encima de la mesa cual es nuestro avance como sociedad y cuál es nuestro respeto como sociedad.

Entrevista: Alberto Mejías

Fotografía: Alejandro Talaverón