Actualidad | Escenarios en crisis y encuentro con Antonia Bueno Mingallón

Centro de Documentación de las Artes Escénicas / Bianca Slawinski
Centro de Documentación de las Artes Escénicas / Bianca Slawinski

El Centro de Documentación de las Artes Escénicas ha sido el lugar elegido para la presentación de Escenarios en crisis, dramaturgas españolas en el nuevo milenio. El libro recorre la dramaturgia contemporánea escrita por mujeres y pretende ser una lúcida prefiguración del ambiente en el que crean, trabajan y estrenan las autoras teatrales en este siglo. Las presentadoras Mercedes Arriaga, de la Universidad de Sevilla, y Ana María Díaz Marcos, de la Universidad de Connecticut, han estado acompañadas por las dramaturgas Antonia Bueno Mingallón, Eva Guillamón, Carmen Pombero y Carmen Resino. Además, han asistido las académicas Marina Bettaglio, de la Universidad de Victoria (Canadá), Catalina Castillón, Lamar University (Texas, USA) y Fátima Serra, Salem State University (Massachusetts, USA). Tras la presentación se ha llevado a cabo una puesta en común con el público asistente.

A raíz de este encuentro, la dramaturga, directora, investigadora y actriz Antonia Bueno Mingallón ha acudido a la Escuela Superior de Arte Dramático para compartir su experiencia en el oficio con los alumnos y alumnas de las asignaturas de dirección y dramaturgia. Con más de tres décadas dedicadas al teatro, en 1979 creó la compañía Teatro Guirigai en Madrid, codirigiendo durante veinte años la gestión artística de la misma. En el año 2000 crea su propia compañía con la que ha recibido numerosos reconocimientos. 

Destaca la Trilogía de mujeres mediavales compuesta por Sancha, reina de la Hispania; Zahra, favorita de Al-Andalus; y Raquel, hija de Sefarad. Además, en 2005 escribe Las mil y una muertes de Sarah Bernhardt. Su trayectoria muestra un amplio compromiso con la recuperación de la memoria histórica de la mujer y su trabajo de dar visibilidad a mujeres que han permanecido en la sombra. Otra de las líneas de acción de su trabajo ha sido dar voz y protagonismo a personajes secundarios de la historia. 


Centro de Documentación de las Artes Escénicas / Bianca Slawinski
Centro de Documentación de las Artes Escénicas / Bianca Slawinski

Proceso de escritura: "Cuando escribo escucho a los personajes. Si al escribir colocas al personaje en unas coordenadas determinadas estás creando un entorno donde se mueve, acciona y habla. Para escribir hay que tener bastante humildad, y entonces los personajes van hablando. He escrito muchas cosas así, casi como al dictado. Les pongo en situación y les dejo. Un elemento principal y fundamental a la hora de escribir es el conflicto. El teatro es conflicto. No es que los personajes se estén pegando, sino que hay confrontación entre ellos. Puede ser del personaje consigo mismo, del personaje con otro personaje o con el contexto. Esto le lleva a situaciones críticas que tienen que resolver. El teatro lo que hace es intentar resolver estas crisis.

Me interesa un teatro de alta temperatura. Puede ser emocional o física. Me encanta trabajar lo extracotidiano. Intentamos buscar movimientos que creen una poética que vaya más allá de una temperatura tibia. Creo que el teatro tibio no interesa. Hay que dejar que los personajes vayan al límite.

Hay dos procesos: en los textos largos y en los breves. En los largos me hago una estructura que puedo romper, modificar, etc. Una vez tengo un motor lo coloco dentro de una estructura y voy colocando piezas. En los textos breves es más el motor y dejar que hablen. Y escuchar, escuchar. Me interesa mucho el metateatro".

Proceso de dirección: "A la hora de trabajar con actores parto siempre del cuerpo del actor. De la energía. Creo que no hay un solo Hamlet o una sola Julieta. Hay muchos y están dentro del cuerpo y la energía de cada actor y actriz. Lo primero que hago es ver cómo pisa el suelo, donde tiene la energía situada, cómo se mueve, cuál es su voz. Trabajo las animalizaciones: si fuera un animal cuál sería. El trabajo de idiomas inventados, qué idioma hablaría. Esto sirve para buscar la tonalidad, la textura de la voz. Después cuando ya va teniendo una carnalidad hago improvisación de situaciones antes de entrar en el texto. Lo importante es que funcione la acción dramática. Si no funciona modifico el texto y ponga otras palabras. Lo importante es el lenguaje de la escena. Luego se incorpora el texto y se incorpora de forma orgánica".

Teatro terapéutico: "Creo que el teatro es muy terapéutico. De hecho, uno de los talleres que hago en Valencia es teatro terapéutico para mujeres. No tienen problemas necesariamente graves pero sí depresiones, falta de autoestima, etc. Estoy contenta porque ha sido un proceso sanador en estos años, hemos conseguido que ellas se muestren en público que ya es mucho porque algunas ni si quiera hablaban. Que escriban historias de ficción a través de sus propias vivencias y las representen en muestras de fin de carrera.

Con la escritura pasa lo mismo. Tuve un tumor en el pecho hace cuatro años y fue un momento crítico en mi vida. El oncólogo me plantea formar parte de un estudio clínico y acepté. Fue fenomenal. Pero saber que tenía un tumor fue un momento crítico en mi vida. Me hizo cambiar el chip. Preguntarme qué me pasa, qué estoy haciendo. La enfermedad no es que ahora estamos sanos y la enfermedad cae como una lluvia y nos mojamos por sorpresa. La enfermedad es un desequilibrio dentro de nuestro cuerpo-mente o cuerpo-alma o como se quiera llamar. Es una señal de alarma, en ese sentido la enfermedad es buena. Nos avisa de algo que no está funcionando. Cambié muchos hábitos de alimentación, de rutinas de trabajo, sobre todo quitarme estrés. Entonces escribí Seis centímetros. Partiendo de elementos míos cree un personaje que no soy yo. También lo hice en Éramos tan jóvenes". 

Espíritu conciliador mejor que luchador: "La palabra lucha desgasta mucho. Crea odio. La mente es muy tonta, no sé cómo decirlo. Tú le das a la mente una orden de que luche y te crea una tesitura energética de lucha. Creo que las mujeres tenemos mucho que aportar. Somos en general más conciliadoras -aunque hay de todo-. Pero la conciliación permite entender al otro mientras que en la lucha yo llevo razón y tú eres un imbécil y digas lo que digas acabaremos matándonos. Creo que es mejor intentar entenderse y compartir con el otro" 

"Un buen actor disfruta haciendo tragedia. Un mal actor sufre haciendo comedia". 


La redacción.