Actualidad | Carmen Maura visita la Escuela de Arte Dramático

oCarmen Maura ha recibido en Sevilla el premio de honor de la Academia de Cine Europeo en la gala de entrega de los Premios de Cine Europeo 2018. Una de las actividades marcadas en su apretada agenda a su paso por la capital hispalense ha sido este encuentro con los alumnos de la escuela. 

La actriz madrileña ha compartido las vivencias de toda una vida dedicada al oficio de contar historias. Más de hora y media de charla conducida por el actor y catedrático en técnica vocal Justo Ruiz. Televisión, teatro y cine han sido los temas centrales de esta reunión. "Me encanta hablar con gente que está en la escuela. Yo no estuve en una escuela de arte dramático ni en una escuela de cine y siempre lo he echado de menos. Por ir así con mi cuaderno y aprender cosas y eso", ha espetado Maura para romper el hielo. 

Comienzos: Empecé haciendo cortometrajes y cafés teatro. Hice de todo. Tenía veinticinco años cuando empecé, lo digo por si alguien dice que empezó tarde porque da tiempo de sobra. Tenía muchos problemas y empecé haciendo cortometrajes y cafés teatro, esa fue mi escuela. Tuve que hacer muchas cosas de muy poca categoría. Eso para mí fue una escuela genial porque aunque tenía textos imposibles pero hacía lo que fuera para que parecieran de verdad. Hay una cosa muy importante cuando se empieza en esto que es tomarte todo como si fuera lo más importante de tu vida. Ya sea la cosa más pequeña o sea en un café teatro de no sé dónde. Porque nunca sabes quien te va a ver en eso o qué es lo que va a darte suerte. 

Cuando decidí empezar me quise meter en muchos círculos intelectuales y no me cogieron en ningún sitio. No me cogieron y por eso empecé a hacer café teatro a lo bestia. Cuando estaba haciendo preuniversitario, el profesor de literatura nos dijo que hiciéramos una redacción para explicar porqué queríamos entrar en el grupo de teatro. A mí no me eligieron ni para vestuario. No hay que decepcionarse cuando a una no le cogen en los sitios. Luego acabé entrando porque tenía un amigo y me metió para decir una frase y acabé siendo la protagonista porque la gente faltaba a los ensayos. Para que veáis como pasan las cosas si uno se pone positivo. Hice montones de sustituciones al principio, cuando no podía la ideal me llamaban a mí. Hice muchas sustituciones en veinticuatro horas y hay que echarle valor pero hay que estar positiva y preparada para cualquier cosa. Pero eso siempre, mejor trabajando que sin trabajar. Me ha venido muy bien no ser excesivamente exigente. 

Diferencia entre comedia y drama: Me encanta hacer reír y llorar. Las dos cosas me gustan. No hay que obsesionarse. Cuando oigo a una actriz agobiada porque tiene que hacer una comedia, creo que no hay que tomarse la tragedia y la comedia como dos mundos totalmente distintos. Lo que cambian son las situaciones y los diálogos que te dan pero normalmente en las comedias la protagonista sufre cantidad. La comedia hay que hacerla súper en serio porque si no la gente no se ríe. Mi consejo es no preocuparse, tomarla como siempre, creyéndote mucho lo que estás haciendo como siempre. Todo te lo da la situación. Hay gente que desde pequeños tenemos facilidad para el chiste, pero eso se aprende. Lo único es que te tienen que dar buenos textos y buenas situaciones.

Secreto del oficio: Lo más importante de todo es que lo que hagas consigas creértelo. Cada uno debe llegar a eso con su truco personal. Esto no es una cosa que tenga sus reglas. A lo mejor te puede sentar bien tomar un yogur antes de empezar o yo que sé. Hay que intentar que te salga sin tomar demasiadas cosas para no esclavizarte. Pero el secreto está en jugar. Desde pequeña tengo mucha facilidad para hacer de otra. En esto hay que estar un pelín loco pero sin pasarse tampoco, claro. Nunca fui a la escuela de arte dramático ni de cine y me hubiera gustado por estar en clase con gente que quería hacer lo mismo que yo. 

Factor suerte: Lo mejor es no desear demasiadas cosas porque depende tantísimo de la suerte, fundamental en este trabajo. Para ganar un Goya tienes que haber hecho un papel en una película bonita, que tu nombre sea bonito, que te hayan dirigido bien, que la gente la haya visto, que la hayan publicitado, etc. Y lo mismo pasa en los Oscar. Montones de actrices españolas que conozco podrían tener perfectamente un Oscar. Pero tu película tiene que llegar allí, tener publicidad, tienen que conocerte, tener la suerte de que te den un súper papel, etc. Si nunca te lo dan no podrás demostrar lo que tienes. Entonces hay que concentrarse mucho con la suerte, y la suerte viene mucho con relax. Es lo más ingrato, por eso no me gustaría que mi nieta fuera actriz. El rollo de la suerte es un poco injusto. Es muy importante el carácter, hay que aprender a tragar, a controlar. Cantidad de veces tenéis que obedecer, y que no es tan fácil. Si te toca un director que es muy listo, vale, pero y si te toca uno que es un poco tonto, es mucho más complicado. Es muy importante la mano izquierda. Hay directores que es mejor no decir nada, si se te ocurre algo te lo callas, lo haces y a ver si cuela. Por eso os recomiendo relax, todo llegará. 

Televisión: Fui presentadora durante un año con mucho éxito en un programa histórico, el primero de la democracia. Fue por casualidad. En ese momento no tenía ningún cortometraje ni ninguna primera película entre manos porque entonces hubiera dicho que no. Porque ser presentadora era ser periodista. Me recibieron, hice una prueba y al día siguiente salí en televisión. En ese momento sólo había dos cadenas y fue uno de los traumas más fuertes de mi carrera profesional. Convertirte en popular en veinticuatro horas es algo angustioso si no estás preparado. Por eso entiendo cuando los grandes hermanos se vuelven un poco para allá. Salía todas las semanas y ahí aprendí a perder el miedo porque era directo. Fue un regalo porque luego me permitió elegir los trabajos que hacía en cine, me dio popularidad, hacer publicidad, ganar dinero y tener mi casa. Me daban guiones de treinta páginas, había un equipo de guionistas formidables, todo era estudiado y dicho como si se me ocurriera a mí. Fue el trabajo más difícil porque tenía que aprenderme treinta páginas en dos días e incluso el día antes, era muy angustioso, cuando llegaba el momento quería tener un cólico nefrítico o algo. Una angustia, eso fue la televisión. 

Proceso de creación de personajes: Para preparar los personajes soy un poco obsesiva. Le doy mucha importancia a las palabras. Ahora cuando ves muchas series de televisión tienes que poner los subtítulos porque no se entienden. No se pueden perder de vista las palabras. Hasta la palabra más tonta. Lo primero que hago es memorizar de una manera fría, seca, sin divertirme. Es la parte más odiosa. Memorizo, que es una cosa horrible, y por eso lo hago de manera obsesiva, horas y horas hasta que me lo sé bien. Y a partir de ahí viene la parte divertida. Cuando ya te lo sabes puedes ir por la calle diciendo frases del personaje a ver si cuelan. Aconsejo con toda mi alma darle mucha importancia a la palabra. Las frases simples son las más importantes porque no se le dan importancia. Es tan necesario memorizar los tochos, los odio pero es necesario porque después eres libre. 

Pedro Almodóvar: Lo conocí en el teatro haciendo Las manos sucias. Él era bastante mal actor y hacía un papelito de dos frases. Me pareció la persona más divertida de toda la compañía. Ahí nos hicimos muy amigos. Él me contaba historias, me acompañaba a casa. Le gustaba escucharme. Un día me ofreció un cortometraje donde hacía de presentadora de televisión cleptómana que entrevistaba a una mujer ciega. Y de ahí vino Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Ahí empezamos a trabajar juntos. Nos pasaba una cosa muy rara, a pesar de venir de ambientes completamente distintos, de educaciones completamente distintas, había un punto en el que nos entendíamos genial que era en el sentido del humor. Entendía su sentido del humor a la mínima y sabía cómo quería que se hicieran las cosas. Le admiraba muchísimo y siempre le decía que iba a ser importante. Lo que no sabía es que iba a ser tan rico. Era tan pobre cuando lo conocí, no tenía ni un duro. Los primeros reconocimientos grandes fueron fuera de España, yo veía que tenía un talento enorme, que era distinto, y se rodeaba de un grupo interesante que hacía lo que les daba la gana. Yo venía de una educación distinta pero soy camaleónica y aquello me parecía súper divertido y enseguida me hice al ambiente. Hicimos juntos películas y viajes durante diez años, que se dice pronto. No he estado tanto tiempo con ningún amor. Yo le di mucho a Pedro y él me dio a mí. Entre los dos hicimos papeles muy bonitos. Y siempre me perseguirá. 

La redacción.

Fotografía: Lola Montiel.